Cultos y religiones en los mundos de fantasía


El ser humano es teísta, mono o poli, pero teísta. Y aún creando un mundo de ateos vas a necesitar una religión de la que abjuren. Y de eso hablaremos hoy.

Como ya comentamos anteriormente, el mayor reto del escritor de fantasía es crear mundos de la nada, y la religión es uno de los aspectos a desarrollar para crear mundos de fantasía que sean creíbles. No es un elemento imprescindible, pero sí bastante útil a la hora de construir civilizaciones y culturas, no en vano, el ateísmo es la falta de credibilidad ante los dogmas de fe de nuestros ancestros. Y en los mundos creados por nosotros, las cosas no van a divergir demasiado. 

Vamos a ver cómo se crea una religión (o varias). Pero antes una breve aclaración: crear un culto NO ES INVENTARSE UN DIOS Y YA, si vas a hacer algo así, esta entrada además de pesada, te resultará inútil. Las religiones son algo más que divinidades; son costumbres, expresiones, acciones, rituales, fiestas, instituciones... Las religiones son cultura, y como tal debes plantearlas para que resulten sólidas y atractivas al lector.

1. Monoteísta, politeísta... El dios y los panteones


El primer paso para que exista un culto o religión es la existencia de una o varias divinidades a las que reverenciar. (¿Pero no acabas de decir que no es sólo eso?... Bueno, por algún sitio hay que empezar). Estos dioses pueden ser cualquier cosa, desde un poder cósmico a una maceta, pueden no manifestarse en el mundo creado, de hecho pueden no tener siquiera naturaleza divina, e incluso pueden no existir o ser fruto de la imaginación de un pueblo (aunque hay quien dice que un requisito imprescindible para diferenciar fantasía y ciencia-ficción es que los dioses de los mundos de fantasía existen). 

Si finalmente decides que tus dioses existan realmente deberás desarrollar para ellos una ficha de personaje, sobretodo si tienes intención de que tomen partido en los acontecimientos de tu historia. Si van a ser meros espectadores o su acción sobre el mundo va a ser anecdótica, basta con que los mantengas fieles a su naturaleza, y por naturaleza entiéndanse las atribuciones que vas a otorgar a cada deidad, que no llegue el día en que el dios del fuego se dedique a plantar árboles... u_u

La diferencia entre crear una divinidad única o todo panteón es el gusto o preferencia del escritor (y sus ganas de trabajar). Tradicionalmente se asocia a culturas primitivas la adoración de múltiples dioses, mientras que las civilizaciones avanzadas se han vuelto seguidoras de un dios único y todopoderoso, pero esta regla, si es que se la puede llamar así, se rompe con notable frecuencia, y sino mirad Canción de Hielo y Fuego por poner un ejemplo conocido por todos. Así pues, elegir entre el monoteísmo y el politeísmo depende de vuestras ganas de repartir competencias en materia espiritual ;)

2. La naturaleza divina: a imagen y semejanza del hombre


Sí, eso contradice las enseñanzas tradicionales, pero ningún pueblo del desierto le reza a un dios de las sequías (salvo el equivalente a los adoradores de Satán que haya en ese mundo o los locos...). Los pueblos reverencian a los dioses que se les asemejan, a aquellos que los benefician, de manera que la divinidad de tu pueblo debe dar respuesta a los anhelos de esa civilización que los adora.

Así, a parte de vestir y hablar como ellos (según el imaginario de ese pueblo), sus dioses se vincularán a elementos y lugares propios del lugar y las costumbres de esta civilización. Por ejemplo, un pueblo del desierto tendrá a un dios de las lluvias (y también a un dios de los espejismos). Si el dios que has creado no da respuesta a los deseos de los fieles o simplemente no encaja con su cultura/espacio geográfico, lo mejor que puedes hacer es buscarle un nuevo pueblo o eliminarlo.


3. La oposición: ateos y dioses "oscuros"


Si existe Dios, existe el Diablo. Y los escépticos. Cuando crees una religión debes tener en cuenta que no va a existir una devoción absoluta por parte de toda la sociedad, que van a existir colectivos más o menos numerosos que renieguen de esa divinidad, bien rezándole a su antítesis, bien rezando a otras deidades, bien negando su existencia.

Y es importante que existan estos grupos, porque una religión uniforme es inverosímil y hará que el lector se cuestione la inteligencia de la sociedad que has creado. Lo que sí puede existir es una religión mayoritaria, que cuente con más o menos apoyo del poder político (cuando no sea esta misma el poder político), y un montón de cultos perseguidos o marginales a su alrededor

Ojo al dato, estas religiones marginales no tienen por qué creer en dioses del mal o demonios, pueden simplemente ser un culto disidente a un dios más antiguo u extranjero; si son perseguidos es porque no secundan la religión mayoritaria, aunque el nivel de tolerancia religiosa, como la elección del panteón, corre a cargo del escritor y sus deseos de crear un equivalente a la Inquisición.

El siguiente paso en esta sociedad podría ser el surgimiento del ateísmo, pero más que ateos, lo que suele abundar en las historias de fantasía son descreídos o fieles desengañados (y es que nadie ha dicho que las deidades que crees tengan que ser fuentes de infinita bondad y justicia, bien puedes rendirle culto a Chtulhu...).


4. Dogmas y rituales


Una vez tenemos a nuestro/s dios/es debemos crear toda la cosmogonía, las normal morales y los preceptos que esta religión predica. Aquí el escritor puede desmelenarse y hacer que, por ejemplo, el vestir de color negro sea obligatorio los martes para conmemorar la derrota del dios oscuro de turno a manos del amado dios.

Estas normas morales deben ser conocidas por todos y suelen ser la base de la cultura y el comportamiento social de un pueblo, y aunque en una misma civilización existan varios cultos lo normal es que sea la religión mayoritaria la que marca las pautas del comportamiento social.

Los dogmas establecen las creencias del pueblo, sus prohibiciones y también sus rituales y fiestas, porque una religión sin fiestas no la sigue nadie. El culto debe expresarse públicamente, debe festejarse para crear cohesión dentro de la sociedad y para mantenerse vivo (los cultos marginados también tienen fiestas, pero más modestas y posiblemente más a escondidas, por si al autor le da por crear una policía de la fe).

5. Nobody expected the Spanish Inquisition!: Instituciones vinculadas a la religión


Y ya que hemos hablado tanto de perseguir a los herejes cultos minoritarios, dedicamos el último punto de hoy a tratar sobre las instituciones encargadas de velar por la expansión de la fe y el respeto a la misma.

Tener fiestas está muy bien, y tener oraciones también, pero los fieles necesitan un lugar donde ir a hacer sus oraciones y a una persona que guíe sus rezos y fiestas: esto es el templo y los grupos sacerdotales. Incluso los grupos marginales contarán con lugares donde reunirse y un cabecilla que dirija los rituales. No es necesario que estos sacerdotes se dediquen a ello a tiempo completo, ni tampoco que intervengan en la política de tu sociedad, pero alguien debe ser el representante de la palabra divina en la tierra.

Además de estos grupos de sacerdotes y sacerdotisas (o como los llames en tu mundo), es muy posible que existan cuerpos paralelos destinados a la defensa física y jurídica de la fe: tribunales y órdenes militares. Éstos pueden ser una rama de los propios grupos sacerdotales o instituciones independientes que se encargan de perseguir y castigar a los blasfemos y a los pecadores. Cuanto más intolerante sea una sociedad, mayor es la posibilidad de que existan semejantes instituciones.



Estáis ansiosos por crear vuestro propio culto religioso, lo sé, pero antes de que os pongáis a ello, repasemos lo aprendido, que puede que algún día vuestra religión acabe trascendiendo al mundo real (con Crepúsculo sucedió...) y entonces os pesará no haberlo hecho y haber creado una chapuza que os llene de vergüenza y deshonor.

Puntos a seguir para crear una religión creíble:

- Crear una o más divinidades coherentes con el pueblo que les rinde culto.

- Establecer la cosmogonía, los dogmas de fe, los rituales y las fiestas propias de esa religión.

- Asumir que algunos de nuestros personajes van a rezarle a otros dioses o que van a manifestar desinterés por la religión.

- Crear instituciones que canalicen el culto y protejan la religión ante el resto de cultos.

Siguiendo estas máximas como si de dogmas de fe se tratara, daréis lugar a cultos creíbles en vuestros mundos de fantasía. Pero recordad: las leyes están para romperlas, y lo que yo os doy son sólo unas pautas, no unas estructuras inamovibles; la última palabra, querido escritor, la tienes tú. ¡Nos leemos!

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