Asúmelo: no eres un genio


Puede que tu madre lleve años diciéndote que eres fabuloso y especial, pero ya va siendo hora de que abras los ojos. Eso es una patraña.

No eres maravilloso, ni único, ni fantástico. Eres solo otro juntaletras más. Y da gracias a que yo no soy Jaume ni Rafa, sino diría directamente que eres un escritor de mierda.

Pero no pasa nada, ¿eh? Todos lo somos en mayor o menor medida. Y la buena noticia es que tiene remedio ^^

Reseña: La cita. Mamarracha. El niño infame

Que nadie te venda que la cultura pop es cursi y suave



BÁSICO

Título: La cita. Mamarracha. El niño infame
Editorial: Autopublicado
Autor: Jennifer Camacho

EDICIÓN

Formato: Digital
Nº de páginas: 11
Año de edición: 2018
Precio de compra: Pago social
(puedes adquirirlo aquí)

PUNTUACIÓN: 4/5 



La última lectura del 2018 fue esta breve pero intensa antología de relatos, escrita por Jennifer Camacho y publicada en Lektu.

Su autora, a quienes muchos conoceréis por Twitter gracias a su afición por la literatura rusa del siglo pasado y a hablarnos de las vicisitudes de trabajar como librera, mezcla en este compendio una suma de ingredientes explosivos.

Una lectura no apta para paladares sensibles o mentes censoras. Sin embargo, un caramelito apetecible para matar la rutina a hachazos.

No escribiré literatura de evasión


El ser humano tiene una mala costumbre. Bueno, en realidad tiene varias conductas aberrantes. Pero quiero centrarme solo en una por ahora: la puñetera manía de etiquetarlo todo.

Nos gusta agrupar las cosas y a las personas por categorías, en pequeños grupos. Y como suele pasar cuando haces esto, acabas polarizando el conjunto en bloques.

Lo normal es que uno de ellos acabe por imponerse. Actualmente, la rama que triunfa en la sociedad es el positive thinking de las narices. Anda la peña con una alegría por el mundo...

Hemos rozado el ridículo en esto. Tanto, que llamamos tos productiva (porque ser productivo mola en el Capitalismo Rules) a la puta tos con mocos. Es más esperpéntico que Luces de Bohemia, que es un referente del género.

De hecho, hemos desterrado bien lejos los postulados de Max Estrella y su retrato cochino del mundo. Ya no queremos oír a Bukowski y su realismo sucio. Ahora imperan otras corrientes más agradables de digerir.

Todo es bonito, todo es genial, todo es muy integrador y maravilloso. Como era de esperar, este derroche de buenrollismo y fantasía se acaba trasladando a la literatura.

La cresta de la ola se cabalga ahora construyendo mundos ideales. Mundos tan chachi pistachis que ya querría pillarlos Aladín para irse de paseo con la churri. No es un tractor amarillo, lo que se lleva ahora es la literatura de evasión.

Pero cuando surfear te la trae al pario, la verdad es que las olas y sus crestas te importan tirando a nada. Por eso no escribiré literatura de evasión. Pues para mí, esta tendencia no suma ni me permite representar lo que quiero decir.

Y si tenéis la paciencia de leerme antes de ir a rajar por redes sociales os explicaré por qué. Luego ya podéis hacer lo que os salga de las gónadas, como seres libres que sois.