Desterrando a los fantasmas de la escritura



Los monstruos no son nada en comparación al terror que siente un escritor al ofrecer su obra al mundo.

Escribir es un acto de entrega que deja completamente expuesto al escritor. Lo queramos o no, al escribir nos desnudamos (más incluso de lo que podríamos imaginar). Y eso nos aterroriza.

Ni siquiera Cthulhu nos causa tanto pavor...

No es solo el hecho de mostrar nuestra visión del mundo a los lectores, sino el terror a ser juzgados por nuestras palabras

Es por ese motivo que los escritores, sobretodo aquellos que estan empezando, luchan por ser tan políticamente correctos que rozan el aburrimiento

Los protagonistas predilectos de estos escritores suelen ser arquetipos, modelos de conducta ejemplares. En cambio, sus villanos son un compendio andante de todo aquello que es malo, vil y despreciable (según su criterio). 

El final de estas historias es evidente: el villano es completamente aplastado por el moralmente correcto protagonista, dando a entender que el autor, no solo desprecia la actitud de su malhechor, sino que cree que debe ser severamente castigada.

Un coñazo de historia, vaya.

Si estáis leyendo esto espero y supongo que lo último que queréis es escribir historias aburridas. Es un buen comienzo. Pero para conseguirlo, queridos lectores, tenéis que desterrar vuestros temores al pozo más profundo que encontréis (y tapiarlo luego).

Vamos a ello, pero antes de nada, una máxima:

TÚ NO ERES TUS PERSONAJES NI SUS ACCIONES

Apuntad esto mil veces en un papel, subrayadlo, tatuaoslo en el antebrazo. Lo que más os guste, pero mentalizaos de este detalle, porque sino, no vale la pena que leáis más.

¿Quedó claro? Entonces al grano ^^


1. Libre, como el sol cuando amanece, yo soy libre...


Para desterrar definitivamente los miedos que te atenazan debes liberarte. Y por liberarte no entiendas salir desnudo a correr bajo la lluvia (aunque eso también es liberdor), sino obviar cualquier prejuicio que puedas tener.


¿Veis? Es muy liberador ^^


Escribe lo que tú quieras, sin plantearte siquiera qué pensarán otros al leerlo: escribe para ti y para tus personajes solamente.

Piensa que ese texto no se lo vas a enseñar a nadie, verás cómo te sientes más libre de escribir lo que te dicte el corazón sin tantas restricciones morales.

Dejarás de buscar sinónimos, de obviar escenas explícitas de sexo y violencia... Y lo mejor: dejarás hablar a tus personajes como ellos deseen (dentro de unos límites, claro).


2. A monster like me him/her


Conforme avances en la construcción de personajes te irás dando cuenta de que cada uno de ellos tiene una personalidad definida (si eso no sucede, invítalos a cenar y hazles un par de preguntas).

Cuando tu abanico de personajes supera los tres, es imposible que sean todos moralmente correctos e intachables. Y eso no es malo: significa que has logrado darles su própia voz. Además, si todos tus personajes son unas hermosas personas, difícilmente habrá conflicto, y sin conflicto no hay historia.

Pero como dije antes, al escritor novato le pone los pelos de punta que se le juzgue por lo que escribe, de modo que, viendo inevitable que el mal quede reflejado en su obra, lo concentra en los villanos, a los que no da nunca el papel protagonista.

He aquí un villano cuya única función es servir de mal ejemplo

Y no solo eso: para demostrar lo contrario que es a semejantes actitudes, el escritor repetirá incansablemente, por boca de sus personajes (y de la Providencia) el sermón contra la reprochable conducta de su villano.

Pongamos un ejemplo:

El villano (en adelante A) es machista. Por consiguiente el héroe protagonista no dejará de recordar cada cinco minutos lo horrible que es A, y le reprenderá con densos discursos sobre la enmancipación de la mujer. Cuando A va a comprar el pan, también le recuerdan que las mujeres son personas, e incluso el taxista (en lugar de hablar de fútbol), le habla sobre el sufragio universal. Y así hasta que A, muerto de asco, se suicide para dejar de oírlos.

No sé a vosotros, pero a mí, que me repitan la misma cancioncita hasta la saciedad me agota. Sí, remarcas que estás totalmente en contra de maltratar mujeres a pesar de que sale mencionado en tu obra, nadie va a juzgarte por ello, pero tampoco nadie volverá a leerse un libro tuyo.

Escritores: no os justifiquéis por las acciones de vuestros personajes. Que lo hagan ellos, si se tercia, pero no vosotros. Como dije más arriba, son entes por sí mismos, y su manera de ver la vida no tiene que ser la vuestra.

Escribid, y no os preocupéis por estos detalles, pues como dije, el lector sabrá leer entre líneas sin necesidad de que lo machaquéis con el mismo mensaje una y otra vez. Al escribir nos desnudamos, ¿recordáis? =D


3. Tú no eres el protagonista


Y enlazando con el punto anterior, el absurdo temor de los noveles a tener protagonistas moralmente incorrectos.

Perdonadme por ser pesada, pero vosotros no sois el protagonista, así que si os apetece que vuestro héroe sea un proxeneta, adelante. Y al carajo con la opinión pública.

No es un crimen usar a lo mejor de cada casa como protagonistas de vuestras historias (mirad a Abercrombie, por ejemplo), y de hecho no debería ni quitaros el sueño.


Este hombre angelical ha sembrado sus obras de criminales
(y el cielo no ha caído sobre él)

Vosotros tenéis que escribir lo que os plazca y cómo os plazca. Y si resulta que vuestro protagonista es un putero, pues bueno, consolaos poniendo a un villano moralista o a un antagonista de intachable conducta.

Además, apelando a vuestro ego  de escritores, miradlo de este modo: un protagonista diametralmente opuesto a vuestra forma de ver el mundo es algo hermoso, y además, escribir sobre vuestra antítesis constituye un reto. ¿No os apetece un desafío así?


Llegados a este punto conviene recapitular: ¿qué debemos hacer para dejar de escribir con miedo?

- Liberarnos y escribir sin prejuicios
- No justificarnos por las acciones de nuestros personajes
- Permitir y amar la diversidad en nuestros protagonistas


Es difícil, pero no imposible. Sentir miedo, vergüenza... es absolutamente normal. Pero tú, escritor, debes transmitir la realidad del mundo que has creado, y la realidad nunca es políticamente correcta.

El hecho de crear una sociedad patriarcalista no te convierte en un acérrimo defensor de la hegemonía del hombre sobre la mujer, del mismo modo que describir un asesinato no hace de ti un asesino. 



Y con esto acabamos por hoy. 

No es worldbuilding, ya lo sé, pero me apetecía hacer una pequeña reflexión sobre este tema, pues cuando empecé a escribir, también me causaba reparo escribir escenas de violencia, o permitir a mis protagonistas llevar a cabo actos deleznables. 

Es por eso que he querido publicar esta reflexión hoy, con lo que me hubiera gustado oír en aquel momento. Espero que os haya resultado de utilidad, y como siempre, cualquier aportación en los comentarios será más que bienvenida.

¡Nos leemos! ^^

2 comentarios:

  1. ¡Buenas!
    Siempre es bueno reflexionar sobre estas cosas. Estoy harta de ver a gente políticamente correcta en tantos lados (y a veces, en el mal sentido. No soporto el feminismo de pega que aparece en todos los lados solo por quedar bien) pero también es cierto que hay que permitir al escritor ser libre e ir a lo bestia. A veces saldrán cosas maravillosas y otras horribles, pero así es como debería ser el "arte". Me encanta la reflexión sobre los villanos y, sobre todo, el último punto.

    Como recomendación, te diría que estaría bien que pusieras ejemplos buenos y malo de los temas que tratas, como con Abercrombie pero más (?) y siempre alguna cita de un ejemplo mola :3.

    ¡Un saludo!

    Atte. Rika.

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    1. Muchas gracias por tu comentario, Rika. Me alegro de que te haya resultado útil. A mí también me enerva el exceso de corrección en las novelas, es como si rompiera la magia: el worldbuilding no sirve para nada si luego te cargas el maravilloso mundo que has creado tiñéndolo de exceso de buenas actitudes =(

      Sobre tu recomendación, no dudes que la tendré presente para próximos artículos. En esta ocasión he sido escueta de ejemplos porque no encontré ninguno que, con un fragmento breve, ilustrase bien lo que quería decir. En el caso del mensaje que machaca, es el conjunto de la obra lo que lo pone de manifiesto, no un breve fragmento (no sé si me hago entender XD). Y lo mismo pasa con Abercrombie: para apreciar la "lindeza" de sus personajes hay que leerlo ENTERO ^^

      Lo dicho: muchas gracias por tu aportación ^^

      ¡Nos leemos!

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