10 cosas que haces mal al escribir


Porque errar es humano y el escritor también.

A menudo, los escritores se quejan de lo complicado que les resulta escribir. Siempre hay mil y un obstáculos que les impiden avanzar en su tarea de juntar palabras.

Y sí, a veces esto es culpa de factores externos como las llamadas de los teleoperadores, pero muchas otras veces, esto es simplemente culpa nuestras.

A continuación, te dejo una lista de diez cosas que causan que tu ritmo de escritura esté más bajo que el rabito de un anciano de ochenta añitos.




1. Móvil

Nuestro mayor enemigo suele ser también nuestro compañero de escritorio, el amado smartphone. Tiene tantas prestaciones, que mientras entrenamos los pulgares sobre su superficie, olvidamos el tiempo que nos consume.

Cuando no es una llamada, hay un nuevo correo en la bandeja, un whatsapp, un mensaje de wallapop... Infinidad de soniditos molestos y notificaciones que solo logran romper nuestra concentración a la hora de escribir.


Si nos roban hasta el moreno...

La solución es sencilla: pon ese cacharro en silencio y bien lejos de ti (a poder ser en otra habitación), porque solo nos faltaba a los procrastinadores un aparatito dispuesto a distraernos para que nuestras novelas tarden más en acabarse de escribir que CdHyF...


2. RRSS y compañía

Escribir en un ordenador sería más cómodo que escribir a mano si no existiese un universo de distracciones por obra de San Wi-Fi y Nuestra Señora de la Fibra Óptica, que nos conducen a un mundo de distracciones y estímulos infinito.

Sé lo mucho que te importa dar RT a tu autor favorito o que X blog comparta tu artículo por FB, pero si quieres seguir creando cosas que llamen su atención, necesitas escribir. Y para eso, hay que eliminar distracciones.

Desconecta internet, ciérralo todo. Si no te ves capaz, utiliza apps o vete al tejado, lejos de posibles vías de conexión. Hazlo como te plazca, pero desaparece del mundo virtual unas horitas.

Y tranquilo, que no se acabará el mundo. Piensa que antaño, el medio de comunicación más rápido era la paloma... ^^'


3. Comida

Si eliminamos los estímulos tecnológicos, también debemos desterrar las distracciones biológicas. Por lo tanto, no es recomendable ponerse a escribir sin haber ido al baño ni si sentimos sed o el estómago vacío.


Croquetas de acelga ^^

Antes de lanzarte a la aventura de juntar letras, es recomendable beber y comer algo. Aunque luego te lleves pipas y un café a tu lugar de trabajo por si las moscas.

No atender nuestras necesidades físicas adecuadamente implica escribir incómodo y con constantes distracciones: me ruge la tripa, tengo la boca seca, me han entrado ganas de orinar... Distracciones que se convierten en interrupciones que destruyen nuestro ritmo.

Por lo tanto, a escribir se va como a casa de un extraño: comido y cagado.


4. Horario

Escribir debe ser una rutina si quieres que tu historia se termine algún día, y no es posible crear una rutina sin establecer horarios, porque eso de "escribo cuando puedo" lleva a la procrastinación y al abandono.

De acuerdo, uno debe escribir cuando tenga tiempo para ello, pero procurando que ese tiempo se de siempre en la misma franja horaria. O franjas, porque uno bien puede escribir en dos turnos distintos si su horario laboral así se lo impone.

La cuestión es que tu cerebro y tu cuerpo se habitúen a escribir todos los días, por ejemplo, después de cenar. Si no lo hacemos sí, difícilmente la escritura será una parte de nuestra vida, y así no hay quien termine ni siquiera un microrrelato tuitero.

Lo dicho: para la rutina, horario.


5. Mascotas

Las mascotas son una fuente de distracciones para quienes convivimos con ellas. No importa lo taxativos que seamos, nadie puede resistirse a sus graciosos hociquitos y sus monerías.

Sin embargo, una mascota desatendida impedirá que lleves a cabo tu actividad. Del mismo modo que no deberías ponerte a escribir con hambre o con sed, tampoco deberías hacerlo si tu gato tiene el cuenco vacío, a tu canario le falta agua o tu perro no ha salido todavía de paseo.


Te fuiste a escribir sin darme comida, humano =(

Antes de darle a la tecla, procura tener convenientemente atendidos a aquellos que dependen de ti, porque lo mismo que digo de las mascotas, se puede aplicar a los hijos pequeños de uno: hasta que no estén los nenes comidos y limpitos, ni se te ocurra escribir.

Más que nada, porque van a interrumpirte con sus demandas. Y eso desconcentra (y además jode un montón).


6. Multitasking

En misa y repicando no podemos estar. Si escribes, renuncia a llevar a cabo cualquier otra actividad, porque de lo contrario va a ser imposible que logres concentrarte en lo que haces. Y así nos va...

Que sí, que el Homo Sapiens es una criatura dotada de inteligencia y capacitada para hacer más de una cosa a la vez, pero eso no significa que debamos abusar de esta capacidad, y mucho menos cuando estamos escribiendo.

Si tienes asuntos que atender, hazlos antes o después de tu horario de escritura. Y si no puedes aplazarlos, entonces retrasa tu horario hasta que hayas hecho tus gestiones, pero nunca trates de marcarte un multitasking, porque saldrá mal.


7. Corrección

El mayor obstáculo al teclear es querer alcanzar la BELLEZA SUPREMA en cada palabra de buenas a primeras. Eso no solo es imposible, sino que consume nuestro tiempo de escritura.

Cuando te pongas a escribir, ni se te ocurra hacerlo con un diccionario al lado, y mucho menos te dejes arrastrar a una búsqueda en Google que te lleve irremediablemente a un vídeo de gatitos con la excusa de informarte y tal.

No, amigos. El wordbuilding se hace antes y la corrección después. Durante la escritura, simplemente se escribe con las primeras palabras que salgan de los deditos de uno. Y tranquilos, los borradores son siempre abortos de mona calva ;)


8. Interrupciones

Peor que la intromisión de una llamada inesperada son las interrupciones que nuestros familiares y amigos puedan causar mientras estamos escribiendo. Porque sí, hacer pausas para ir al baño es sano, pero que te interrumpan otros, no lo es tanto.


Incluso si van a predicarte la palabra de un escritor, jode

Lo dije hace ya un tiempo, que molestar a un escritor es un acto de maldad sin precedentes, y sin embargo, esta situación se da con alarmante asiduidad y por los motivos menos sospechados.

Un electrodoméstico escacharrado, la elección del vestuario o la necesidad imperiosa de que alguien barra la terraza destruyen tu tiempo de escritura de forma inmisericorde. 

Y sí, puedes tratar de plantarte, pero lo único que conseguirás es enfadar u ofender a quienes habitan contigo, que no solo no van a dejarte en paz, sino que van a acomodarse a tus espaldas para ponerte como hojita de lechuga por "insolidario".

El único remedio, mínimamente efectivo, a estas situaciones, es dialogar con quienes convivimos y establecer horarios para escribir. Eso, o irse a vivir solo ^^


9. Espacio

Un espacio inadecuado puede ser por sí mismo una fuente inagotable de distracciones e interrupciones no deseadas que den al traste con tus intentos por concentrarte.

No hablamos ya de cuestiones tales como la luminosidad o la ubicación de nuestro espacio de trabajo, pues estos factores son a menudo subjetivos (en mi caso, me gusta escribir con poca luz y, a poder ser, por las noches).

Nos referimos al entorno propiamente. Para escribir, es necesario contar con una superficie mínimamente despejada, sin malos olores y lejos de las posibles fuentes de barullo. Es decir: escribir cerca de los contenedores de una plaza es una idea de mierda.

Y lo mismo ocurre si eliges para escribir espacios en los que no te sientes cómodo y seguro, como por ejemplo, tu comedor a las cuatro de la tarde, cuando tu entrañable abuelita está viendo la novela en ropa interior.

Para escribir bien, hace falta un rincón donde podamos estar tranquilos y dar rienda suelta a la imaginación. Si tenemos que estar pendientes de televisores, ventanas que chirrían o el barullo de los niños, difícilmente conectemos con nuestra parte creativa, pues el mundo real nos absorbe demasiado para soltarnos.


10. Actitud

El último de los grandes fallos de esta lista es el propio talante con el que uno se pone a escribir. No hablo de estar más o menos inspirado, eso es irrelevante, sino de llevar a cabo esta tarea con el máximo de concentración.

Si escribes distraído, pensando en tus cosas o ansioso por terminar tu marca diaria, lamento comunicarte que estás perdiendo el tiempo y que, aunque cumplas con la rutina, de poco o nada habrá servido.


Concentrado como un panda bien sentado

Para escribir, es importante centrarse en la actividad, no ya desconectando de los múltiples estímulos externos que debes desterrar durante la escritura, sino obviando o aparcando los propios estímulos internos (ansiedad, nerviosismo, preocupación...). Al escribir debes evadirte de todo y entrar en el mundo que estás construyendo.



Si consigues evitar todos estos factores, te garantizo un ritmo de escritura constante y productivo que pondrá fin a la muerte prematura de historias en tus cajones.

Y si no, te devolvemos el dinero tranquilo, porque existen aún diez motivos más por los cuales uno fracasa al escribir. Pero eso otra historia, y será contada en otra ocasión.


¡Nos leemos! ^^

2 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Definitivamente, tener todo esto en cuenta a la hora de escribir ayuda mucho. Mi mayor fallo es el de la corrección; hasta que no me meto totalmente en la historia, me dedico a revisar y repasar los tres párrafos anteriores hasta que se me agota el tiempo. Normalmente suelo concienciarme antes de escribir de hasta dónde quiero llegar como mínimo (un mínimo asequible y que me deje con hambre de escribir más).

    Muchas gracias por compartir tu sabiduría ^^.

    Un saludo!!

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    1. Más que sabiduría, lo que uno aprende a base de cagarla, así que me alegro sinceramente de que pueda ser de ayuda lo que digo.

      ¡Nos leemos! ^^

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