Personajes tópicos de la literatura de fantasía


Las novelas de fantasía están habitadas por personajes arquetipos que, mal llevados, arrastrarán tu obra directamente a una trituradora.

La proliferación de la novela de fantasía en los últimos años ha tenido como consecuencia la proliferación de ciertos tópicos de género más o menos comunes, y entre estos tópicos destaca la presencia reiterada de ciertos personajes arquetipos que están hoy día tan vistos que su mera aparición ya predispone al lector a advertir qué cariz tomará la historia (y en muchas ocasiones lo induce a cerrar el libro). Vamos a ver a algunos de estos personajes tópicos.


* La valiente heroína: Prototipo de personaje femenino que pasa de la más tópica feminidad a los modos de un rudo camionero en cuestión de tres páginas. Este personaje que apunta maneras como Mary Sue en los casos extremos pasa del vestido con brocados a la camisa grasienta a una velocidad supersónica, pero cuidado: cuando irrumpe la contraparte masculina recupera su fragilidad anterior y se vuelve torpe e insegura. 

* El paladín: Es la beatitud en persona, un ser de fantasía por el simple hecho de ser tan bueno. Sus motivos son siempre justos, y sus acciones harían sentir miserable y egoísta a la Madre Teresa de Calcuta. Es puro, inocente y un dechado de virtudes que exaspera al más tranquilo; además, da igual lo que haga porque siempre le saldrá bien: él es un paladín y su espada está guiada por el amor, la amistad y otras memeces. Suele ser pareja de la heroína, y también redentor del villano, pues su infinita bondad no le permite guardar rencor.

* La maga/vidente: A parte de aparecer al modo Deux et Machina, la maga se comporta al modo de un ser féerico que sólo el protagonista puede ver. Interactúa con él en sueños o en encuentros de apenas cinco segundos en los cuales suele relatarle con metáforas ininteligibles qué le va a suceder en las próximas veinte páginas. Cuando este personaje, hacia  el final de la novela, decide unirse al grupo de protagonistas, no escatimará en intentos por seducir al maduro guerrero de tendencias religiosas (que la llamará bruja) o, en el caso de que no exista protagonista femenina, por seducir al héroe.

* El maduro noble caído en desgracia: En la épica de fantasía no faltan guerreros que, perdido su título y posesiones por un motivo absurdo, vagan por el mundo trabajando como mercenarios y dándose a la bebida. Pueden llegar a ocupar el papel de aliado o de mentor del protagonista tras una confrontación con él, e incluso tomar el rol de figura paterna en el caso común de héroes huérfanos. Es el tipo de personaje que, por convicciones, desprecia a la maga pero que en el epílogo suele salir bastante acaramelado con ella. Bien construido da mucho de sí, mal construido... Bueno, no pasa de maduro cascarrabias y malhablado.

* El mentor: Ese entrañable viejo que cuenta historias junto al fuego, que todos creen que ha perdido el juicio pero que al protagonista le cae en gracia. Bien, cuando se inicie el viaje de héroeéste será el guía del protagonista. A mediados de novela puede descubrirse que él es ese valiente guerrero del que hablan en las historias, un ex-amante de la madre del protagonista e incluso el padre de este.

* El campesino con doctorado: Es recurrente que sea un labriego quien, llegado el caso, revele información trascendental al protagonista. En ocasiones este campesino tiene una manera de expresarse propia de un catedrático de Harvard, usando palabras tales como "impío", "embarazoso" "ser de menester"... Vamos, que entre cosecha y cosecha compone versos alejandrinos. A veces, este campesino tiene un hermano mucho menos letrado que se suele expresar con una galería de barbarismos que ofenden a todo el colectivo rural que ha habido o habrá nunca. Ninguno de los dos casos es creíble y se deben a una mala planificación de la voz del personaje.

El "yo solo quiero ser amado": Esta frase, normalmente balbuceada entre lágrimas, da como resultado a un villano absurdo que, después de trescientas páginas de execrables crímenes, resulta ser un llorón. Hay que humanizar al villano, no convertirlo en un pelele con traumas infantiles, eso es deshonroso para él y para su archienemigo.

* El/la elfo/a zen: (Antes de nada pido perdón a Delbaeth y a sus creadores por lo que voy a decir). Indistintamente de su sexo, el elfo suele ser un tópico andante. Ropa de colores claros con motivos vegetales, alimentación vegana, bueno con el arco y hábil con el arpa. Son seres de paz, dotados de un superioridad moral que es fruto de su inmortalidad (y de Tolkien), actuarán siempre como sabio consejero del protagonista, discriminarán al enano del grupo en caso que lo haya y tendrán bastantes confrontaciones con la maga; pero a diferencia del guerrero renegado, en lugar de meterse con ella la mirarán con desaprobación, pues los elfos no dicen nunca malas palabras. Excepto Fingolfin, que se presenta en la puerta de tu casa a llamarte cobarde a gritos.

* El terrible posadero: El amo del mesón (sí, aquí os dejo la canción que os da vueltas por la cabeza...), además de usurero y malhablado, puede ser también el padre maltratador del joven ladronzuelo que acompañará al protagonista. Si hay un rey malvado, un brujo horrible o un conde sanguinario no dudará en entregarle al protagonista a cambio de unas monedas.

* El ni contigo, ni sin ti: Sea mago, guerrero, campesino, noble o hasta el capitán de la guardia del antagonista, este personaje se caracteriza por ir a la suya y aliarse y traicionar al protagonista reiteradas veces. Hacia el final de la novela, tras haberse convertido en catálogo andante del Hijoputismo Ilustrado, llevará a cabo una fortuita y heroica acción que, además de redimirlo, ayudará al protagonista a escapar de un infausto destino (y a conseguir el ansiado beso de una de las chicas del grupo, que eso siempre gusta al lector).

* El enano: Sí, su rol es simplemente ser un bajito fornido con muy mal genio y corretear de un lado a otro hacha en mano. Bebedor de cerveza compulsivo, a la greña con el elfo sin ningún motivo aparente y con una obsesión notable por el oro y las melenas trenzadas. En el caso de que sea una mujer estos tópicos raciales se mantienen, a fin de cuentas el sexo de los enanos aún es un misterio para la raza de los hombres.

* La pareja: Son dos personajes que actúan en simbiosis, aplicable tanto a parejas con TSNR (Tensión Sexual No Resuelta) como para dúos cómicos, hermanos siameses o matrimonios de más de veinte años de convivencia. Esta pareja, que además está presente en otros géneros de la literatura, actúa según el principio del yin y el yang: se complementan. Si uno es serio, el otro es jauja; si uno es gordo, el otro es un fideo; si uno es inteligente, el otro no sabe ni donde tiene la mano derecha... Y así con todo. Salvo en el caso de la pareja con TSNR, que puede aspirar a protagonizar la obra, el resto de casos suele llevar a cabo un papel humorístico y secundario dentro de la misma, con apariciones esporádicas que alivian la tensión dramática si si hacen bien.

Bien, me acabo de cargar casi al completo la galería de personajes recurrentes de las novelas de fantasía, y seguramente he causado que más de uno de vosotros haya quedado calvo de tanto arrancarse los pelos de pura desesperación. Que no cunda el pánico, usar estos personajes no destruye una novela, usarlos mal SÍ.

Me explico: va a ser casi inevitable que acabes utilizando uno de estos arquetipos tarde o temprano por el sencillo motivo de todo está inventado y las barajas tienen siempre las mismas cartas. Ahora bien, el éxito de tu obra dependerá de cómo juegues con esas cartas. ¿Y cómo sacarles partido? Barajando, señoras y señores, mezclando bien.

Hibridar varios arquetipos da como resultados personajes nuevos que dan mucho juego. Por ejemplo podemos tener un cruel elfo mesonero, una maga enana o una pareja de guerreros renegados. La combinaciones son múltiples, pero sobretodo estructurar bien a los personajes es lo que les va a permitir ganar personalidad y encontrar su propia voz.

Conclusión del artículo: la fantasía ha dado lugar a varios personajes tópicos que, usados con criterio, dan lugar a nuevas concepciones de una misma realidad que aportan riqueza e innovación a la literatura de fantasía. 

Y ya os dejo tranquilos, que sé que os morís de ganas de poneros a escribir y diseñar nuevos tipos de personajes. Pero antes os invito a que compartáis esta entrada con escritores, roleros u otros interesados y a que dejéis algún que otro comentario para enriquecer su contenido (y dar fe de vuestra presencia, espíritus anónimos que me leéis desde el silencio ^^'). ¡Nos leemos!

4 comentarios:

  1. Hola! Muy interesante tu entrada. La verdad es que son ejemplos arquetípicos muy buenos, y efectivamente muy usados en literatura fantástica. Parece imposible no usar uno u otro en alguna situación, pero como bien dices, depende de cómo se jueguen esas cartas.
    Un saludo! :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esa es la actitud, romperse el cráneo para innovar. ¡Nos leemos!

      Eliminar
  2. Le deben de pitar los oídos a Tolkien, donde quiera que esté. Yo tengo un personaje llamado Arcia, que se podría decir que es la típica mujer ruda que no necesita a nadie, pero esa es su forma de enmascarse para que nadie descubra quién es en realidad. Un cambio de look y un cambio de personalidad suele ayudar a pasar desapercibido. Aunque eso sí, en ningún momento se vuelve frágil, pero hay momentos en que esa máscara se resquebraja y comienza a salir su verdadero ser, para sorpresa de sus compañeros, que acabarán por pensar que algo no funciona bien en su azotea de cabellos azules.

    Una entrada genial que leo meses después. ¡Qué tarde te conocí!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Más vale tarde que nunca, que suele decirse! Que le piten los oídos a Tolkien, sus personajes, al igual que los de Dragonlance, suelen ser tópicos andantes que en décadas posteriores fascinaban, pero ahora... agotan. Hay que innovar y huir de manqueísmos ^^

      Eliminar