Aprende a matar personajes


Porque la guadaña es la segunda herramienta del escritor...

Estimados lectores, la naturaleza del escritor es algo oscuro y retorcido. De la misma forma que creamos mundos, los destruimos, y lo mismo hacemos con los personajes.

Sí, duele hacerlo (quiero yo pensar), a fin de cuentas son como nuestros hijos, y algunos de ellos nos han acompañado durante varios años de planificación y reescritura. Pero hay que hacerlo u_u

Como de explicaros cómo llevar a vuestro mundo a la destrucción ya se encargó Ana Katzen, yo os explicaré cuál es la manera adecuada de matar a un personaje.


Antes de lanzarse a la piscina del asesinato, hay que tener claras varias cosas:

- No escribas con miedo, si quieres escribir algo, hazlo.

- Que el cariño por tus personajes no te ciegue.

- La muerte no siempre es la mejor opción.

Sabiendo esto, permitid que sea vuestra antorcha en este lúgubre camino hacia la destrucción de vuestros amados personajes (porque hay que amarlos, incluso a los villanos).


No a todos nos sale natural sembrar la muerte...

Para hacer más sencillo el camino, he dividido el proceso de ejecución de nuestras criaturas en tres sencillos e intuitivos pasos.

1. Seleccionar a la víctima


En esta primera fase, el escritor, como un buitre hambriento, sobrevuela las llanuras de su obra en círculos, buscando a su víctima potencial. No lo veáis como algo horrible, es un simple control de calidad: se trata de limpiar nuestra historia de inservibles.

Varios factores pueden hacer de un personaje un óptimo candidato a darle matarile, aquí os apunto algunos de los motivos más frecuentes:

- Ya culminó su tarea dentro de la historia.

- No aporta nada a la trama.

- No encaja bien en el desarrollo de la historia.

- Es un lastre para el resto del elenco/frena la trama.


Hay que tener esto bien presente: al escribir, menos es más, y no es en absoluto recomendable tener una historia llena de personajes que nada le aportan. 


Escritores a punto de limpiar su historia ^^

Toca desbrozar, sino corres el riesgo de que tu historia sea devorada por las malas hierbas (o los personajes sin utilidad que la pueblan).

Localizados estos futuros fiambres, llegó el momento de pasar a la fase 2.


2. Tipos de muerte


Hay infinidad de maneras de matar a un personaje, y no me estoy refiriendo a la forma literal de dejarlo tieso, sino a la manera de hacerlo.

Como os decía al principio, la muerte no siempre es la mejor solución para limpiar nuestras historias, existen otras alternativas igual de válidas.


Antes de matar, reflexiona

Aquí os voy a dejar un listado de los tipos de muerte más utilizados como recurso de juntaletras:

A) Abortar misión

Erradicar a un personaje de forma absoluta, sin dejar de él ni la sombra. A veces, uno de esos personajes que tan buena idea nos pareció mientras planificábamos, resulta no sernos de ninguna utilidad.

Y sí, puede que sea la hostia de simpático y maravilloso, pero si su papel puede ser asumido por cualquier otro personaje, su presencia es innecesaria y se le debe dar sepultura.

Recomiendo usar este método durante la elaboración del borrador, o en primera fase de revisión (por ahorrarse la faena de tener que borrar en un texto ya pulido).

B) Buen viaje:

Método recomendado para entrañables secundarios de valiosas habilidades que no queremos perder.

En ocasiones, uno de nuestros secundarios cierra su trama, o empieza a convertirse en un estorbo para el resto. Es necesario apartarlo de la trama central para evitar circunloquios innecesarios.

Como decía un poco más arriba, matar no es siempre la mejor opción, sobretodo si este personaje posee ciertos dones que pueden sernos útiles más adelante.

En estos casos es preferible buscar una manera elegante de retirar a este personaje del tablero sin tener que recurrir a medidas drásticas como la muerte. Aquí os apunto algunas formas de hacerlo:

- Llamada inesperada: el personaje debe separarse del grupo para ocuparse de un asunto personal de gran urgencia. Es un poco tópico, pero si se introduce la posibilidad de que esto pueda ocurrir desde el principio de la novela, no tiene por qué salir mal.

- Discusión: El personaje se discute con alguno de sus compañeros de aventura y decide marcharse. Se trata de un enfado temporal, y cuando sea necesario volverá.



- Cambio de equipo: Relacionado con el anterior, el personaje se aparta del resto y acaba aliado con el villano, de modo que su siguiente aparición será ya en las oscuras huestes del malhechor (y puede que también en sus oscuras sábanas...).

Este último es un método de ahorro, porque no tendremos que crear un esbirro competente, solo cambiar el uniforme a este ^^

C) Cambio

La otra opción a la muerte de un personaje es su transformación. Y no, no me refiero a un cambio de bando o de aspecto. Sino a la fusión de varios personajes sobrantes para crear uno nuevo y funcional.

Nos ahorramos varios funerales, y conservamos lo mejor de todas nuestras creaciones. ¿Veis como a veces es mejor el reciclaje que el asesinato?


3. Móvil del crimen


Por último, debemos plantearnos qué queremos conseguir con la muerte de nuestros personajes, porque el asesinato gratuito es un acto de crueldad (y de masoquismo, porque mira que desmontar TODA la novela por tus irrefrenables instintos homicidas... telita...).

Los motivos para librarnos de un personaje pueden ser diversos, y todo ellos respetables siempre que se haga bien:


A) Impactar al lector

La muerte busca romper la calma del lector, ponerlo sobre aviso de que tu historia no es un remanso de paz. Suelen ser muertes repentinas, ejecuciones de personajes amados (incluso del protagonista...).


B) Motor de la trama

Usamos la muerte de un personaje como desencadenante de la acción cuando vemos que la trama se está ralentizando, obligando a nuestros personajes a moverse y tomar partido.

Para darle leña al fuego, nos cargamos a ese adorable niño huérfano que ayudó a nuestro protagonista a huir de la trampa del villano. Y a poder ser, de la peor forma imaginable.



Pero cuidado, porque usar este método sin control, y ensañándonos con personajes femeninos, podemos acabar con la mujer en la nevera.


C) Por el drama

Muy poco recomendable tener que recurrir a algo tan brutal como la muerte de un personaje para conmover al lector. No, ni siquiera matando al villano redimido gana puntos esta muerte, lo siento. Y mucho menos si la usas para remarcar la vileza de otro personaje.

Si vas a matar a un personaje, que sea porque aporte algo a la trama más allá de unos lagrimones en los ojos del lector. 

La muerte puede ser el final digno de un gran personaje, el fin del sufrimiento de otro, pero nunca mates a tu personaje por el espectáculo o la lágrima fácil. Eres escritor, puedes hacer algo mejor que eso.



EXTRA: La resurrección


Y es que la muerte prematura de un personaje no significa su desaparición permanente. En ocasiones, aquellos personajes que fueron descartados y eliminados de nuestras novelas, reaparecen (años más tarde incluso) en nuevas historias.

A veces ocupan el mismo papel que tuvieron antaño en un nuevo elenco, otras, se han convertido en algo totalmente nuevo, pero conservan su esencia.


Aunque la resurrección no siempre es buena ^^'

No siempre el escritor se percatará de este detalle, a veces tendrá que terminar su historia para darse cuenta. Sin embargo, descubrir en ese nuevo personaje a un viejo amigo siempre es una sensación maravillosa.


Y con esta reflexión yo me despido por hoy. Espero que esta entrada os ayude a matar con más soltura y mejores propósitos a vuestros personajes.

¡Nos leemos! ^^

8 comentarios:

  1. A la selección de la víctima yo añadiría la muerte que es necesaria para hacer progresar la trama (no por venganza, Dios me perdone, odio las historias de venganza) sino por la situación donde está la víctima. Imagínate que es supuestamente el Elegido para destruir al Señor del Mal y de repente muere. ¿Cómo seguirá la historia? La muerte de Ned Stark (que causó la insurrección del Norte) es un buen ejemplo.

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    1. Vaya...
      Y yo que no lo puse por temor a que se interpretara que para hacer avanzar la historia hay que ir dando matarile a diestro y siniestro... ^^'

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  2. Me ha gustado mucho, sobretodo porque propones otras alternativas para hacer "desaparecer" un personaje sin necesidad de matarlo. Se habla de libros pero en series se tiende también a recurrir a la muerte de un personaje para hacerlo desaparecer -porque la actriz/actor de turno deja la serie-y muy pocas veces optan por otras alternativas menos dramáticas. Es que me he acordado de El Secreto de Puente Viejo, que mi madre sigue con ella pese a que es el mejor ejemplo de todo lo que no se debería de hacer con las historias y los personajes: les chifla matarlos y por supuesto, les encanta hacerlos sufrir y el drama, antes de llegar a ese punto xD.

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    1. Es que para matar ya están los asesinos, los verdugos y los carniceros. No hace falta que los escritores nos sumemos ^^'

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  3. No me gusta matar personajes justo por las razones que dices en las alternativas. No sabes cuando ese secundario que mataste en el libro anterior te podría venir bien... y claro, tienes que recurrir a la resurrección y queda cutre
    Creo que Martin ha desencadenado una moda en la fantasía de matar por matar y para impactar al lector habrá que inventarse nuevos recursos... ya se verá

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    1. A mí personalmente no me gusta construir cementerios de tinta y papel. Hay alternativas mejores que la muerte, y algunas son incluso más crueles, si es que se busca castigar al villano de turno.

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  4. La mayor masacre de personajes con nombre que cometí en mi libro tuvo varias funciones. Dar una imagen de la talla de los enemigos, eliminar varios personajes carismáticos a los que se les había cogido cierto aprecio pero que poco pintaban ya y convertir en alguien decente a un personaje inmaduro y un poco idiota que se salvó de la quema por muy poquito

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    1. Como suele decirse, no hay mal (ni masacre en este caso) que por bien no venga ^^'

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