Relato: el Puente y el Diablo


En esta ocasión vengo a traeros un relato que es más una reinterpretación de una leyenda que otra cosa. La compartí ya hace un tiempo en Facebook y creo que ha llegado el momento de recuperarla.

No os adelanto nada, porque se trata de un texto bastante corto. Aún así, espero que lo disfrutéis mucho ^^

*Advertencia: El texto NO contiene escenas de violencia (cosa rara viniendo de mí...), si eres mayor o lo que buscabas era mi crueldad habitual te recomiendo que indagues entre mis otros relatos (pero primero échale un ojo a este, plis). Gracias ^^*


El puente y el Diablo


Ilustración de Jesús Gabán

—Te hemos quitado el puente —dijo el pueblo riendo entre dientes—. Nos lo hemos quedado y sin pagarte por ello. Te hemos engañado.

—Así es —concedió el demonio, recostándose contra la barandilla del puente para encenderse un cigarro.

Estaba tranquilo. Sonreía. Eso molestó al pueblo, que cruzándose de brazos volvió a insistir.

—Tu mérito será nuestro —dijo el pueblo—. Usaremos tu puente a diario. La gente vendrá a visitarlo y se maravillará. Nos lloverán elogios.

—Bien por vosotros —los felicitó el demonio, dando una profunda calada a su cigarro y dejando escapar el humo con indolencia.

No parecía en absoluto perturbado ni molesto por las palabras del pueblo, y eso enfurecía a los habitantes, haciéndoles perder la paciencia.

—Te robamos tu trabajo, tu mérito. ¿No te das cuenta?

Entonces el diablo abrió los ojos, unos ojos amarillos que brillaban con la luz de los fuegos del Averno. Lanzó la colilla al suelo y extinguió su llama con un pisotón certero. Solo entonces abandonó su pose relajada para encararse al pueblo con una sonrisa. Una sonrisa que los hizo retroceder y encogerse como si fueran un vulgar rebaño de ovejas.

—Por supuesto que me doy cuenta. Os apoderaréis de mi puente y os lucraréis con él durante varios años. Eso ya lo sé. Pero —añadió el Diablo, y su sonrisa se ensanchó— las modas pasan, el tiempo marchita las cosas, y en unos años vuestro puente serán ruinas. ¿Y entonces qué haréis? La gente os pedirá reponerlo, querrá que hagáis de nuevo otra maravilla. Y no podréis.

El pueblo quedó en silencio, escuchando las palabras del demonio. Después, con un gesto despectivo empezaron a abandonar el lugar, dejando solo al constructor de la gran obra, aún apoyado contra la barandilla.

—Os apoderaréis de mi puente —repitió el Diablo, y todos le oyeron—, pero no de mi talento. Lo que para vosotros es una joya para mi es solo un puente más, puedo hacer tantos como quiera. Pero vosotros no. Vuestro robo, queridos amigos, será vuestra condena, porque por muchas medallas que os colguéis, el puente y el arte que lo levantó seguirán siendo míos, lo sepa o no el mundo.


Eso ha sido todo. Tanto si os ha gustado como si no, querría conocer vuestra opinión para seguir mejorando, así que no seáis tímidos y dejad en los comentarios cualquier aspecto que os haya llamado la atención o que mejoraríais. 
¡Nos leemos! =D

4 comentarios:

  1. Cortito pero bonito. Con pocas palabras, pero que cargan una verdad absoluta, les cerró la boca. Bueno, procedo a leer tus hotros relatos (Quiero Sangree!!!)
    Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por comentar, me alegro de que te haya gustado (y espero que el resto de relatos también ^^). ¡Nos leemos!

      Eliminar
  2. Las obras del diablo siempre vienen con letra pequeña.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Evidentemente. No le gusta trabajar sin condiciones favorables, y mucho menos que le tomen el pelo.

      Eliminar