Aprende a crear cliffhangers



Odiosas y admiradas criaturas, los cliffhangers. Aparecen siempre en el momento menos oportuno y, en algunos casos, te dejan con la mandíbula inferior dislocada.

Vale, vale. Ya lo capto. No sabes que es un cliffhanger y mi verborrea te está poniendo negro. Vayamos a la definición de Santa Wikipedia:


"Un cliffhanger (literalmente "colgante de un acantilado", que también se puede traducir como "al borde del precipicio" o "al borde del abismo") son las escenas que normalmente, al final del capítulo de una serie de televisiónhistorietapelícula, libro o cualquier obra que se espere que continúe en otra entrega, generan el suspense o la conmoción necesaria para hacer que la audiencia se interese en conocer el resultado o desarrollo de dicho efecto en la siguiente entrega"

Fácil de entender. De hecho, tú ya sabías lo que era un cliffhanger, simplemente lo llamabas de forma equivocada, algo como: "sorpresita de los últimos minutos que hará que te rompas el coco hasta el próximo capítulo" (reconoce que suena más cool decir cliffhanger).

Los cliffhangers son usados sobre todo en publicaciones periódicas, como las novelitas de folletín de antaño o las modernas series de televisión, pues su función y objetivo es atrapar al público y obligarlo a volver cada semana a por más.

Aplicado a la novela larga, el cliffhanger puede marcar la diferencia entre que un lector continúe leyendo tu obra o la abandone en un estante. Y tú no quieres aburrir a tus lectores, porque si lo haces no seguirán comprando tus libros, no los recomendarán por las redes sociales y lo peor de todo: dejarán una mala reseña en Goodreads.

Pero tranquilízate, ahora que sabemos qué es y para que se utiliza aprenderemos a introducirlos en la novela.



Antes de meter cliffhangers a mansalva y sin orden ni concierto vamos a intentar clasificarlos en diferentes categorías. No será un repaso exhaustivo, solo me centraré en los tres más frecuentes.



1. Nobody expects the Spanish Inquisition


Se trata de introducir a un personaje u objeto que el lector no espera en el último párrafo de un capítulo. Podemos revelar su identidad o hacer especular al lector en base a las reacciones del resto de personajes.

Ej: Ana y Marcos están tranquilamente en la playa. Han escapado de la peligrosa banda del Caco Juan Pedro y todo en el ambiente denota tranquilidad y calma. No hay peligro. En ese momento una moto aparca ante ellos y un hombre alto y fornido les señala con su mano enguantada.


Nadie espera a la Inquisición Española...

Los protagonistas habían huido del peligro, nadie sabía dónde estaban. Y sin embargo ese hombre desconocido los ha encontrado. ¿Es un miembro de la banda? ¿El hermano motero de Ana? ¿Un alien de incógnito?

El lector tendrá que seguir pasando páginas para descubrirlo, porque tú, escritor sádico, dilatarás esta incógnita introduciendo un capítulo a continuación que no esté centrado en Ana y Marcos.

También es aplicable este tipo de cliffhanger a la ejecución de una acción inesperada, y todos conocemos un famoso ejemplo: la muerte de Ned Stark. Todo en ese capítulo tenía la forma de una grandiosa farsa, todos (incluso los personajes), creían que la ejecución no tendría lugar… Y zas! Ned stark perdió la cabeza y el lector se quedó anonadado y con ganas de seguir leyendo, esperanzado de que no fuera verdad.


Atención a la cara de Cersei: ella tampoco esperaba a la inquisición española

Eso hay que reconocerlo: George R. R. Martin es un puto genio de lo imprevisto. Te hace creer que todo va a salir bien, que las cosas irán a mejor y… Boda Roja.

Lo malo del uso excesivo de este tipo de cliffhangers es que acabas por verlos venir. Así, la mitad de los lectores no nos quedamos tan asombrados cuando Danaerys salió disparada a lomos de Drogon para terminar en la más absoluta miseria en manos de un khalassar enemigo. Demasiada felicidad en su vida, se veía venir… (Y sí, sé que al ser Grimmdark es lo normal que eso ocurra, pero aún así no hay que abusar del infausto destino, muy bien ilustrado, por cierto, en Delbaeth Rising).



2. El gato de Schrödinger


Este cliffhanger consiste en sembrar la incógnita sobre el paradero de un personaje u objeto clave para la trama que el lector creía conocer. Sirve igual para resucitar a los muertos que para matar a los vivos o recomponer/destruir ciertos objetos.

Ej: La caja de las mil calamidades fue destruída cuando el protagonista la lanzó al corazón de un volcán activo. Todos en el centro de investigación de Nipu-Ta celebran su hazaña
cuando reciben una misteriosa video-llamada de origen desconocido. Es el malvado (inserte aquí nombre rimbombante de aristócrata alemán), tiene consigo la caja y amenaza con abrirla en un plazo de 48h.


El villano: no se anda con chiquitas

El lector va a quedar chocado, porque él leyó cómo la caja se destruía varios capítulos atrás. Si has logrado introducir bien este cliffhanger es muy posible que el lector relea ese fragmento concreto para cercionarse de que la caja, en efecto, fue destruída. Esto te da la oportunidad de jugar con el lector.

Opción A: La escena de la destrucción es sutil, sobreentendida, y realmente no se muestra cómo la caja fue consumida por las llamas.

Opción B: La caja en realidad sí fue destruida, pero tal vez se trataba de una copia. O tal vez fuera la original y el villano no lo sabe/se está marcando un farol.

¿Veis? En pocos segundos han salido miles de explicaciones para justificar por qué el malhechor tiene esa caja entre las manos. Como el lector es un tipo inteligente, seguirá leyendo para cercionarse de que su teoría es la correcta. Tal y como el escritor pretendía.

Con todo, este es un cliffhanger difícil de introducir, porque las películas y series de televisión lo han explotado sin compasión alguna, y encontrárselo puede desmotivar al lector de seguir leyendo, creyendo que va a ver otra vez el mismo manido argumento. Tendrás que camelártelo muy bien para que no huya.

Una manera de jugar con él que, a mi criterio, da muy buenos resultados, es jugar con la perspectiva, lo que yo llamo “El falso funeral”.



3. El falso funeral


Este modelo se relaciona con el de arriba, pues también consiste en desmontar en el último momento lo que el lector lleva dando por hecho desde las primeras páginas. Y todo por culpa de algo tan imperceptible como la perspectiva.

Ej: ¿Recordáis cómo terminó la segunda temporada de Sherlock? (SPOILER: cuando Sherlock se lanza desde la azotea de un edificio y pierde la vida). Nos dejó a todos con el corazón encogido y los ojos pegados a la pantalla. Sabíamos que no podía ser, que aquello no podía ocurrir de verdad… Y sin embargo lo vimos. Porque escena transcurrió desde la perspectiva de Watson, y desde su punto de vista ésa era la realidad.


Minutos antes de la caída masiva de mandíbulas

Jugando con la percepción de los personajes puedes hacerle ver al lector lo que tú desees para luego darle con la maza de la realidad. Mirad sino El sexto sentido . Vaya matrimonio más vacío tenía el psicólogo hasta que lo entendimos todo…


Éstos son los tipos principales de cliffhanger fácilmente reconocibles, pero existen muchísimos más. Y de cada uno de ellos mil variantes. Es lo que tiene la imaginación, que es infinita.

Pero centrémonos: si sabemos qué es un cliffhanger y conocemos alguna de las formas que puede adoptar, ¿cómo sabemos cuándo es buen momento para usarlo?

Habrá que responder a estas preguntas para determinar si un cliffhanger puede salvarte la vida. Ya he dicho que el exceso puede hacerte previsible, y que un mal enfoque puede dar al traste con los veinte años que te ha llevado escribir tu obra magna.



1. Dónde


El cliffhanger bien utilizado ha de situarse en un momento estable de la trama para que su efecto sea mayor, y a poder ser al final de un capítulo u escena. 



2. Cuándo


El cliffhanger debe utilizarse en aquellos momentos en los que la trama se estanca o se frena, bien porque el personaje acaba de lograr uno de sus pequeños objetivos, bien porque llegó a un callejón sin salida. 



3. Por qué


Su uso ha de servir, por una parte, como motor para la acción, y por otro como reclamo a la atención del lector, para que no se relaje/se aburra.


Así pues, el mejor momento para introducir un gran cliffhanger es en mitad de la trama, justo cuando el protagonista (y el lector) crean tenerlo todo controlado. Esa desestabilización causará en el lector el deseo de seguir avanzando hasta llegar a la resolución del misterio.


Ahora que ya conocemos a nuestro amigo el cliffhanger estamos preparados para hacer de nuestras novelas auténticas telarañas de las que el lector no podrá escapar. Ahora bien, crear cliffhangers es un arte, y como tal debe ser practicado y ensayado para perfeccionarse. 

La perseverancia y el estudio de los grandes maestros son la mejor manera de aprender a crear cliffhangers. Lee y toma nota de aquellas novelas que lograron atraparte, desentraña sus secretos y ponlos en práctica.


Poco más puedo añadir a esta entrada, así que me despido por hoy esperando que os haya resultado útil y entretenido este artículo (y deseando haberos atrapado para que volváis la semana que viene XD ).

¡Nos leemos! ^^



7 comentarios:

  1. Te has dejado a Sherezade, la inventora del cliffhanger, jeje. Ella sí que lo dominaba, le iba la vida en ello.

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    1. Ostras sí, qué fallo no mencionarla XD

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    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Genial artículo! Muy, muy interesante :)

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    1. Gracias, me alegro de que te haya gustado ^^

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  3. ¡El odioso cliffhanger! Cómo he llegado a odiarlo como lectora y espectadora -motivo por el cual ahora siempre suelo esperar a que algo esté terminado para empezarlo xD-. Comprendo que de vez en cuando es necesario y que, si se usa bien, es una pequeña obra maestra pero nunca me han atraído en historias largas. La espera termina por matar mi interés, por mucho cliffhanger que haya. Tiene que ser muy bueno para que perdone este tipo de corte.
    Con todo está genial que ayudes a los escritores a crearlos porque si se hacen bien, ay.

    Tengo una pregunta: ¿qué opinas del sistema de Martin de terminar sus capítulos en pequeños cliffhangers y luego no retomar el capítulo donde lo dejó, sino saltar más adelante en el tiempo y luego recuperar en modo más resumen lo que había cortado?

    Un buen artículo, como siempre :3

    Atte. Rika~

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    1. Todos odiamos en parte al cliffhanger, pero sin él nuestra vida como lectores y espectadores sería tremendamente aburrida. Sin intriga no hay deseo de seguir leyendo.

      Ahora bien, esto es un arma de doble filo, y como ya he dicho en el post, el uso indebido del mismo lleva al asco de los lectores.

      En el caso de Martin tengo sentimientos encontrados: ha habido casos en los cuales me ha encantado este salto, porque me ha mantenido pegada al libro para averiguar cómo coño llegaron allí, y otros en los que me fastidió no leer directamente la resolución del misterio. De todos modos, considero que es un escritor que juega muy bien con los cliffhangers, así que yo recomendaría estos mini-giros a final de capítulo para mantener al lector enganchado. Espero haber respondido a tu pregunta ^^'

      ¡Nos leemos!

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