No soy tu reclamo comercial


Hola, soy un personaje (inserte aquí grupo minoritario) y existo para dar buena imagen de mi autor.

Pocas cosas en este mundo me enervan tanto como el uso comercial de temas polémicos, pero encontrarme semejante estrategia en la literatura me llena de ira.

Estimados lectores: si ser escritor consiste en manejar las palabras con maestría y pericia, ¿puedo saber por qué diablos mencionáis continuamente la sexualidad de un personaje si este detalle no aporta nada a la trama?

Al parecer, la norma de "si no aporta no se incluye" no se aplica en ciertos aspectos como el color de piel, la orientación sexual o el credo practicado.

Muchos autores hacen a menudo un innecesario hincapié en (por ejemplo) la negritud de su personaje. Te recuerdan cada cinco páginas que el sujeto es negro, y que a pesar de ser negro, es una persona. Negra, pero persona.

Cuando me hallo ante algo así, me dan ganas de cerrar el libro y venderlo, porque el propio autor estigmatiza más a su personaje remarcando este aspecto que yo al leerlo.

Aún así, tras comentarlo con algunos lectores, he comprendido mejor qué objetivo puede perseguir un autor al hacer esta reiteración sobre la sexualidad o el color de piel de un personaje: romper la imagen preconcebida.

No nos engañemos: vemos el mundo en base a nuestra realidad más cercana, y si el autor no nos lo especifica, tendemos a imaginar a los personajes acorde al modelo propio de nuestra cultura (en este caso, blancos y heterosexuales).

Por este motivo, muchos autores deciden recordar de tanto en tanto al lector que sus personajes no siguen este canon, sino que son entes diversos. Retomaremos el tema más adelante.

Para que quede bien claro: no tengo nada en contra de incluir minorías en nuestras novelas de fantasía para dar visibilidad a ese colectivo (al contrario, estoy totalmente a favor de que romper el canon), pero si esta inclusión (del personaje) no aporta nada a la trama, es mejor no hacerla a hacerlo y que quede forzado.

Matizaré esta afirmación (sí, edito la entrada para evitar dar pie a malos entendidos). ¿A qué me refiero con aportar algo a la trama? O mejor: ¿qué entiendo yo como innecesario?

Veamos, veo con notable alegría y regocijo que cada vez más aparezcan personajes de diversa condición sexual, religión y color de piel en las novelas. Como dijo Rocío Vega en los comentarios, la fantasía es crucial para dar visibilidad a ciertos colectivos minoritarios.

Así pues, un aplauso por añadir personajes diversos y únicos. Ahora bien, no me gusta encontrarme cuando leo con personajes que son (por ejemplo) transexuales y que no aportan nada más a la trama salvo su sexualidad.

En este caso creo innecesario incluir a dicho personaje. No por su sexualidad, sino porque un personaje que solo está allí para dar visibilidad a los transexuales, sin hacer nada más en la historia, personalmente no me parece necesario, del mismo modo que incluir a un personaje femenino que solo sea "la chica" me resulta innecesario.

Otra cosa es que hables de una jefa de policia trans, que está a cargo de la sección de homicidios y que se ve envuelta en la trepidante búsqueda del asesino del osito de peluche. 

En este caso tenemos a un personaje completo, que juega su papel en la trama, y que además, es transexual. Como decía Dalayn, es mejor crear personajes que, además de su papel en la trama sean (negros, bisexuales, musulmanes...), que no personajes que sean sin jugar ningún papel realmente.

Pero esto también tiene su cara oscura, y es este aspecto el que me llena de ira: cuando un autor decide incluir en su novela a un personaje que rompe el canon solo para granjearse el visto bueno de dicho colectivo.

Suena como: "Eh, mi protagonista es lesbiana. Compra mi novela, que es integradora y moderna. ¿He dicho ya que la protagonista es lesbiana?".

Otra vez el mismo cuento...

Exacto. Suena a reclamo comercial. ¿Por qué sino ibas a recalcarme hasta el hastío un aspecto tan trivial de la vida de tu protagonista? Más aún cuando éste podía haber quedado claro con una simple mención a su expareja, por ejemplo.

O aún peor: esa necesidad casi enfermiza de recordarle al lector el credo de tus personajes puede ser interpretada como una obsesión/intento de enmascarar los propios prejuicios del escritor.

Maticemos también este punto, y retomando con lo que decía más arriba, no es en absoluto negativo dar de tanto en tanto toques de atención al lector sobre cómo es tu personaje. Al contrario, es positivo que no dejes que la mente de un lector divague hacia la piel blanca y la heteronormatividad.

Pero esto debe hacerse sin caer en la constante repetición del tipo: 

María es bisexual, y como es bisexual tiene parejas de los dos sexos. El otro día María, que es bisexual, se encontró con Juan... etc.

Hay maneras muy elegantes de llamar la atención del lector. Pongamos por ejemplo al visonio que aparece en Delbaeth Rising. Los autores lo describen como un hombre de piel negra, y durante la novela, se menciona su color de piel de forma discreta.

Por ejemplo, destacan lo oscuro de su tez del mismo modo que se resalta la palidez de una piel nórdica.

Como ves, toda esta reflexión no viene a impedirte incluir personajes que pertenezcan a ciertas minorías por temor a que que el lector lo vea como un reclamo comercial o un intento de enmascarar prejuicios, sino a transmitir cómo me gustaría y cómo creo que deberían ser representados estos colectivos a fin de integrarlos.

Puedes crear grandes personajes con estas características. Por poner un ejemplo: El marqués de Carabás (Neverwhere) es un hombre de complexión atlética y piel negra. 

Gaiman menciona su color de piel en la primera aparición del personaje, y esto no se vuelve a referirse explícitamente durante la novela. ¿El motivo? Pues que De Carabás es un personaje lo bastante profundo como para que su tez sea lo que menos importe. 

Es una característica más del personaje, como su color de ojos o su edad, que es mencionada con sutil elegancia para que el lector no la olvide.

Lo importante es que su pertenencia a X grupo no sea su única seña de identidad. Sino, lamento comunicarte que estás creando un personaje con la profundidad de Gargamel, y eso no aporta nada a ninguna historia.

Y ahora me gustaría conocer vuestra opinión: ¿compraríais un libro solo porque el protagonista es negro? ¿os parece que remarcar su condición sexual ayuda en algo a visibilizar a estos colectivos e integrarlos?

Ah, y antes de despedirme dar las gracias a los que leyeron la primera versión de esta entrada y me ayudaron con los comentarios a matizarla. Como dijo Excentrya, escribir un artículo controvertido cuesta muchísimo.

¡Nos leemos! ^^

21 comentarios:

  1. Estoy medio de acuerdo con lo que dices. Medio, porque sí es cierto que introducir un personaje de una minoría racial o sexual como reclamo comercial tokenístico es una práctica fea. Y medio porque ni la sexualidad ni la raza ni la religión tienen por qué aportar nada a la trama. Y te explico por qué.

    La representación y la visibilidad son muy necesarias en las obras de ficción. Yo creo que la ficción modifica la realidad y viceversa, y lo que no está representado es invisible, con todos los prejuicios que ello conlleva.

    Incluir una minoría en una obra de ficción puede parecer comercial, pero quizá la intención del autor sea simplemente visibilizar a esas personas. Si crees que se debe justificar que alguien sea diferente del varón blanco heterosexual normativo por cuestiones de trama, o barrer su identidad de persona diferente debajo de la alfombra, quizá debieras replantearte cómo encaras la ficción y tus propios prejuicios. Yo no necesito ninguna razón para incluir nada que se aleje del prototipo de héroe verdaderamente comercial (el héroe insípido, visto y revisto mil veces, el que no genera polémica ni rechazo entre nadie).

    Yo sí compraría un libro solo porque el protagonista es negro si el libro es de fantasía, por ejemplo. No estoy acostumbrada a ese tipo de héroes en el género, así que me parece relevante. Como en Star Wars, por ejemplo. También compraría un libro en el que los protagonistas fueran LGBT si fuese de ciencia ficción, o fantasía, o novela histórica, o cualquier otra cosa que no fuese la así llamada literatura homosexual (que me carga). Por una sencilla razón: me gusta la fantasía y soy LGBT. Y me interesa leer novelas que conecten esas dos partes.

    Remarcar la condición sexual ayuda a visibilizar. ¡Claro que sí! La condición sexual es una parte de la identidad de cada uno. Cada vez que alguien dice "soy gay", otro dice "a mí no me importa lo que hagas en la cama", como si en vez de darle información sobre su género de preferencia le hubiese dado una descripción con pelos y señales de lo que pasa cuando dos señores tienen un arranque de pasión. Simplemente por esto hay que decir que se es gay, o lesbiana, o bi, o trans, o lo que sea mil veces.

    Lo mismo pasa con el color de la piel: no es tan sencillo. Una persona no tiene un color más oscuro y ya está. Con esa diferencia, su vida cambia radicalmente. Le pueden seguir en las tiendas por si roba, sufrir insultos por la calle o recibir veinte tiros cuando un vecino llama a la policía creyendo que está intentando allanar su propia casa (verídico).

    Lo que quiero decir con esto es que no, no creo en absoluto que haya que justificar que tu personaje sea una cosa u otra. Lo que sí hay que hacer es documentarse e intentar escribir con sensibilidad y sensatez, porque tu historia y tus personajes importan. Y los temas que tratas importan. Y quizá a ti no te importe lo más mínimo si el héroe es blanco o negro, o cis o trans, pero ahí fuera hay un montón de gente que se muere por leer algo distinto y en lo que se puedan sentir representados. En mi opinión, esto dista de ser una decisión comercial. Después de todo, las minorías están más que acostumbradas a leer tramas sobre el héroe blanco hetero, pero a los lectores blancos heteros les cuesta muchísimo más hacer lo contrario, porque lo minoritario es "nicho".

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    1. En primer lugar, gracias por comentar tan extensamente. Voy a tratar de responderte a todo, porque creo que las dos pensamos parecido, solo que en el artículo no he sabido afinar lo suficiente (estos temas fluyen mejor si se hablan).

      Coincido contigo en que visibilizar a los grupos minoritarios es una necesidad si deseamos normalizarlos, y haces muy bien en señalar que la literatura tiene un papel muy importante en este cometido.

      Por ese motivo, no tengo nada en contra de que un autor decida darles visibilidad en su obra, y para nada creo que esta conducta deba justificarse (solo faltaría). A lo que me refiero es al hecho de crear un personaje y convertirlo en transexual solo para que en tu novela haya uno no lleva a ningún sitio.

      Voy a tratar de explicarme: si tu personaje, que es piloto de avión, experto en ordenadores y además cocinero de cupcakes es además trans, está perfecto. Lo que es horroroso es crear un personaje trans solo para que sea trans y haya uno en la novela.

      No soy transexual y por tanto hablo desde la suposición, pero a mí me costaría identificarme con un personaje de cartón piedra solo porque es trans y lo repite todo el tiempo.

      Que sea esta persona todo lo diferente que quiera, pero yo creo que, del mismo modo que un personaje se gesta en la mente de su autor blanco y hetero, también puede surgir desde el primer momento negro y bisexual.

      Yo compraría un libro de fantasía si su protagonista y la historia me llaman, sea negro o rojo escarlata. Tal vez sea porque a mí la sexualidad, el color de piel o la religión no me parecen motivos para prejuzgar a nadie, quién sabe ^^'

      Entiendo lo que dices de que es importante remarcar estos aspectos del personaje, pero no cada cinco páginas o con neones. Hablo desde mi experiencia, pero siempre que escribo sobre personajes cuya sexualidad difiere de la mía lo hago tratando de mostrarla de forma natural, fluida y auto-aceptada, y nunca he visto la necesidad de hacerles gritar cada pocas páginas "es que soy gay". Nope. Simplemente dejo que se bese con su pareja (o con el tío que le parezca oportuno) del mismo modo que lo haría con un personaje heterosexual.

      Es como decía Dalayn en su comentario: me gustan los personajes que además de ser gays/lesbianas/bisexuales/transexuales/fluidos... etc, son más cosas y aportan algo más como personajes a la historia al margen de su sexualidad.

      Espero que esta larga parrafada te haga entender un poco mejor mi punto de vista. Después de leer tu opinión, me he dado cuenta de que ambas buscamos lo mismo al escribir: normalizar, pero que lo hacemos de un modo distinto ^^

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    2. Exacto. La cosa es que no sea un token unidimensional cuyo único cometido sea ser su raza/orientación/género. Por otro lado, el mero hecho de que un personaje minoritario esté en un papel reservado tradicionalmente para uno mayoritario me parece suficientemente refrescante como para interesarme por una historia aunque, a priori, no me llamase la atención.

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  2. Si no recuerdo mal, y lo tengo reciente, sí que se comenta varias veces que el Marqués tiene la piel negra. Pero no es que lo remarque particularmente, sino que igual que a veces se dice "la oscuridad contrastaba con su pálida piel" pues a lo mejor dice "la oscuridad iba a juego con su piel". Es sutil, pero no cansino. Y la verdad, me parece necesario en términos raciales insistir en esto. No de una manera en que señales "¡mira, por ahí va un negro!", ni que tengas que repetirlo a cada página, pero de vez en cuando no está mal recordarlo, y explico por qué creo esto. Desde que salió el tema de si Hermione podía ser o no negra he visto comentarios del tipo: "que todos la imaginéis blanca (independientemente de Emma Watson) es por racismo, por a la supremacía de la raza blanca". No estoy de acuerdo con ello. Cuando leo sobre un personaje, de primeras imagino que es blanco a no ser que se señale lo contrario, es verdad. Pero creo que si fuera sudamericana lo imaginaría con otros rasgos, igual que si fuera india o china. La gente tira de lo que tiene más cerca. Por eso para Oberyn Martell cogieron un sudamericano en lugar de un español o norafricano: porque en EEUU, cuando hablas de algo hispano, eso es lo más cercano (y por eso piensan que España está en Mexico o algo así). Como escritor español, lo más habitual es que te lean españoles, y la mayoría de los españoles somos blancos en mayor o menor medida. Así que si quieres que algún personaje tenga rasgos distintos a los habituales tienes que o dejarlo muy claro (lo cual no suele quedar bien) o ir recordándolo de vez en cuando (en plan sutil, claro).

    En cuanto a sexualidad, creo que es harina de otro costal. Se está tirando mucho a "vamos a hacer un personaje homosexual que haga X cosa", cuando lo que debería ocurrir en realidad es crear un personaje que haga X cosa y que, además, casualmente sea homosexual. Parece lo mismo pero creo que en cada caso una cosa va supeditada a otra. Excepto en ocasiones determinadas, la mayoría de los personajes se deberían pensar según su carácter y la misión que tienen en la historia, sin pensar su sexo u orientación sexual. Si pensamos primero en sexo/orientación sexual del personaje corremos el riesgo de enfocar la historia en torno a eso, y no debería ser así. Un personaje tiene una misión. ¿Quieres que se enamore? ¿Que tenga relaciones sexuales? De acuerdo. Pero no fuerces la historia para que esa relación sea entre XX, XY, YY o lo que sea. Si tienes un personaje asexual, tienes un personaje que, además de todo, es asexual. No un personaje que, pese a ser asexual, hace algo. Se cae en un drama innecesario y lo único que señalas es "esto con heteros no pasa". Por supuesto, si lo que pretendes es denunciar la situación que vive una persona que se sale de la heteronormatividad, pues ese es otro asunto, pero no se puede recaer siempre en lo mismo.

    Y eso es todo :) En general estoy de acuerdo contigo, pero quería matizar estas cosillas. Un abrazote ^^

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    1. Estoy completamente de acuerdo con lo que dices, sobretodo con el segundo párrafo, pues justo a eso me refería: yo creo personajes malvados, ambiciosos, egoístas, serenos, meditabundos, resabidos... que además de eso son heteros, gays, lesbianas, bisexuales, transexuales...

      Y son de ese modo porque surgieron así, indistintamente de si aporta o no a la trama (salvo que me quiera centrar en ese aspecto). Pero si la historia no gira entorno a su sexo, con darle escenas en una cena, un baile, o un flirteo, ya queda claro como es y le añado matices a su personalidad.

      Sobre el tema del color de piel, claro que hay que mencionarlo, pero del mismo modo que recuerdas la palidez de un fantasma o el color de ojos del mago de la novela. Forma parte del personaje.

      Lo que yo denunciaba es el repetitivo "Y Juan, que es negro, compró una camisa". Detesto que me repitan a cada gesto que el personaje es de color. Igual que odio que me recuerden que es rubio XD

      Vamos, que tal vez tengo que afinar un poco el artículo, porque salvo esas minucias y puntualizaciones, estamos de acuerdo ^^'

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    2. Sí, si ya te he dicho que estaba de acuerdo contigo. Diversidad, sí. Ser cansino, no :P

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  3. Yo debería estar comentando en todos tus posts, porque todos me encantan siempre XD Pero hoy me tiro a la piscina, porque este tema me interesa mucho y hasta hace muy poco pensaba exactamente igual que tú, punto por punto. Aún lo hago, en parte, aunque en realidad es un asunto bastante más complicado de lo que parece a simple vista.

    A mí no me gustan las etiquetas, nunca me han gustado, y he tenido que hablar con muchas personas y escuchar diversos testimonios para lograr comprender finalmente lo importantes que son. Sin embargo, algo que no se suele tener en cuenta es que existen dos tipos de etiquetas: las que se pone uno a sí mismo para definirse durante su proceso de descubrimiento personal, y las que te ponen terceros desde fuera porque les sale el gusto de las napias (que normalmente van asociadas a prejuicios, estereotipos y tienen una connotación peyorativa, ya sea consciente o inconscientemente). Yo he conocido más de lo segundo que de lo primero a lo largo de mi vida, y de ahí mi recelo hacia las etiquetas. Un recelo que se extiende también a la opinión que me causa ver a un autor etiquetando a sus propios personajes en su obra. Cuando hablo de esto, siempre pongo el ejemplo de una novela policíaca a la que eché un vistazo una vez, cuya sinopsis empezaba con un: "Fulanita de Tal, una detective joven, enérgica y bisexual, se ve envuelta en...". Mi cara de WTF no pudo ser mayor. ¿Era necesario que nos presentara así a la protagonista? ¿Joven, enérgica y bisexual? ¿Ésas son sus características definitorias? Como tú dices, me pareció una estigmatización gratuita e hizo saltar todas mis alarmas. Ya me estaba imaginando a la típica bisexual, esa cargada de estereotipos. No lo puedo evitar, siempre me pasa lo mismo cuando intentan venderme personajes pertenecientes a X colectivo/minoría recurriendo a su PERTENENCIA a ese colectivo/minoría. Porque me parece un reclamo muy burdo y una estrategia para ganar puntos. Si quieres que me enamore de tus personajes, esfuérzate en hacer que me lleguen al corazón por cómo son en todo su conjunto, no intentando formarme de antemano una simpatía predeterminada por ser de una minoría. Escríbeme personas que respiren y no etiquetas con patas de cartón-piedra.

    (continuo abajo)

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  4. Pero... yo soy cishetero, y las cosas se ven de forma muy distinta desde fuera que desde dentro. Yo veo que me presentan un personaje haciendo hincapié en su bisexualidad en la propia sinopsis y pongo los ojos en blanco en plan "joer, oootra vez lo mismo". Pero si ese mismo libro lo coge una persona bisexual, quizá diga "¡Eh, una prota bi!", y sabrá que en ese libro, en esa historia, él o ella podrá verse reflejado. Si nadie se lo dice, no se enterará. Y, como decía la propia Rocío en su última entrada del blog, cuando perteneces a una minoría llega un punto en el que el cuerpo te pide algo donde poderte ver reflejado. Si los autores esconden esos detalles para simplemente insinuarlos durante la lectura, tal vez esa gente que busca historias con ese tipo de representación lo tenga mucho más difícil para encontrarlas. Nosotras mismas nos alegramos cuando nos dicen que la prota de una obra es una mujer, porque somos mujeres, y nos parece una cosa muy básica. Pero, para alguien trans o genderfluid, tal vez esa información básica adquiera una relevancia especial si se incluyen los matices. Yo intento llevarlo a mi propio campo y sé que, si en esa sinopsis, me hubiesen presentado a Fulanita de Tal como "joven, enérgica y asexual" mi reacción habría sido muy diferente. Habrían captado mi atención por completo, me habrían alegrado el día. Porque, a parte de las historias que escribo yo misma, no he visto un protagonista asexual en mi p*** vida (ni creo que lo vea en un futuro próximo). Y, aunque el libro al final fuese una mierda, sabría que alguien ahí fuera hizo un esfuerzo por representarme a mí y a las personas que son como yo. Sé que no es lo mismo, porque la asexualidad no es comercial en absoluto (lo que vende es el sexo, a fin de cuentas), pero intento recordármelo cuando necesito empatizar con otros colectivos.

    Esto es como todo: siempre habrá quienes lo hagan por verdadero deseo de incluir, con buena fe, y quienes simplemente se suban al carro de la moda para entrar en la ola "cool". Siempre habrá autores que sigan tirando de estereotipos chungos. Que anuncien estas cosas a bombo y platillo sigue escamándome y quizá me cueste superarlo por completo; pero, si es importante para los respectivos colectivos, los demás no podemos quejarnos demasiado XD Luego tocará juzgar cada caso de forma individual y ver si han hecho más mal que bien, pero al menos contribuyen a que la terminología se escuche y que la gente descubra que eso existe.

    (Ups, me he encallado en la diversidad sexual, pero supongo que esto puede aplicarse al resto de representaciones también, ¿no? :D)

    ¡Un abrazo! (perdona la extensión, pero no quería recortar XD)

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    1. Tranquila, me ha gustado tu extensión y también tu punto de vista. Lo que dices sobre las etiquetas me ha parecido muy interesante, pues aunque a mí me resulte una forma de estigmatizar, para estos colectivos pueden tener bastante importancia para poder encontrar novelas en las que sentirse representados.

      Indistintamente de lo que yo opine, puedo comprender y aceptar este razonamiento ^^

      ¡Nos leemos!

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    2. Leete The Deed of Paksenarrion. Si no te resulta muy aburrido (a mí las ruinas militares me gustan, pero no son para todo el mundo), podrás disfrutar de una paladina ace.

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  5. Leyéndoos a las cuatro he llegado a la conclusión que quizá has enfocado mal el tono de la entrada ya que das a entender que no se debe mencionar salvo una vez los temas de religión, sexualidad y etnia. Por eso has tenido que salir a explicarlo.

    Dicho esto, y leído tus respuestas, opino. Odio que un/a autor/a use estos aspectos del personaje para ganar público. Es necesario en el mundo racista y homófobo en el que vivimos mencionar estos temas más de una vez a lo largo de la narración, pero haciéndolo con respeto al lector y al personaje.
    La siguiente novela que reseño (una de Star Wars), sale un personaje, Quinlan Vos, cuyos rasgos son la piel oscura, tono nativo americano, ojos oscuros y rastas. Bien, estos rasgos se nos recuerdan varias veces pero de una forma orgánica. O las distintas especies de la galaxia, que se nos detalla, más o menos, la primera vez, y luego se nos dan fracciones sueltas de esa descripción que hacen que no olvides su aspecto para que no los veamos humanos caucásicos.

    Entiendo la denuncia al "tokenismo" y desde mis mares de tinta trato de aportar mis granito de arena para crear personajes que son X e Y y mira por donde, también son de color, queer o etc; sin caer en el habitual "son tal a pesar de ser cual". Ahora bien, de nuevo, una pena el enfoque.

    Un saludo.

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    1. Sí, la verdad es que el enfoque no fue muy afortunado, así que en cuanto tenga hueco reescribiré la entrada con los matices indicados en los comentarios.

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  6. Este siempre es un tema complicado y, como todo, depende de la situación xD. Por ejemplo, entiendo a lo que te refieres con ser pesado. Me encanta relajarme leyendo a Stephen King (sí, me relajo con libros de terror) pero, sobre todo en las novelas más antiguas, me enervaba mucho encontrarme cómo King resaltaba que cierto personaje era negro. Porque, por si no te habías enterado aunque ponga su acento plasmado con faltas de ortografía y hable con el tipo de jerga y tal, es un negro. Negro y tal. No eran malos personajes pero me preguntaba dónde se resaltaba que el protagonista escritor era blanco, niño blanco de media clase, blanquito por si no nos habíamos enterado.

    En caso de literatura fantástica creo que sí es necesario hablar de pieles, ojos, religiones o sexo de forma explícita (a menos que tengas la suerte de ser un maravilloso escritor y sepas hacer las cosas de tal forma que la gente no vea lo que quiere ver. Que sería el objetivo, pero no todos pueden ser grandes escritores) porque es un mundo diferente y tiene que explicarse el tema. He visto historias donde la piel azul oscura era mucho mejor que la piel azul clara (o al revés, ahora mismo no recuerdo) o sociedades históricas donde la homosexualidad estaba bien entre ciertas clases y entre otras no. A veces no hay sitio para dejarlo caer de buena forma. En otras, es simple curiosidad explicar la idea. Así que no veo mal que se diga claramente, aunque lo ideal sería no tener que caer en repeticiones o párrafos explicativos.

    Como han comentado más arriba, por ejemplo, sí me compraría una novela fantástica protagonizada por gente de X sexualidad. Rezaría porque eso no fuera el tema central (vamos, lo que dices tú) y que en la sinopsis me digan Fulanito tiene que salvar a su novio Menganito (en vez de gritarme a la cara GAY) pero me resultaría mucho más interesante probar eso, a lo mejor, que empezar de inmediato Juego de Tronos.

    Claro que es mi opinión personal xDDD. Me gustaría que todo se tratara con normalidad y ya está, pero es cierto que ciertos colectivos necesitan visiblidad ~~

    Un buen artículo, como de costumbre~~

    Atte. Rika.

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    1. Gracias por comentar ^^

      Sí, es como dices: introducir estos aspectos en una obra escrita sin ser explícito puede ser todo un reto. Tal vez la mejor manera de hacerlo fuera el ejemplo de sinopsis que has puesto: deja clara qué es el protagonista sin plantarle encima los neones "eh, que soy gay".

      Como ya le dije a Cuervo, esta entrada será editada en cuanto tenga un huequito libre para mejorarla, que le faltan matices y no quiero dar pie a malos entendidos ^^

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    2. Pues yo también consideraba interesante una novela fantástica con protegonista gay hasta que leí "Sólo el Acero" de Richard K. Morgan. Qué mala opción fui a coger...

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    3. Bueno, no la he leído, pero seguro que hay a quien sí le gustó. Por este motivo yo leo fantasía indistintamente del sexo, edad, religión y sexualidad de sus protagonistas ^^'

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  7. Buf, una entrada complicada de comentar.

    Es algo muy complejo saber cómo tratar estos temas sin caer en el reclamo comercial o en el "mira que moderno soy que meto lesbianas en mi novela". Desde mi punto de vista, creo que debe hacerse de tal forma que consigas que sea un dato que el lector recuerde pero, al mismo tiempo, que no se haga tedioso. Todo, claro está, bajo la lupa de lo que es útil o no para la trama. Es complicado, la verdad.

    En mi novela, por ejemplo, una de las protagonistas es negra y perteneciente a una raza distinta. En la novela queda destacada muy bien su condición y color de piel porque se siente forzada a camuflarse entre la sociedad y disfrazarse para no hacerse notar (los motivos para esto sería un spoiler ;) ).

    Por otro lado, otra de las protagonistas es una hija del desierto y tiene la tez morena. No es algo que destaque demasiado porque me parece obvio que tras pasarse la vida bajo el sol del desierto seas más morena que la hija de un duque que no sale de su castillo más que para ir al templo. Además, su físico no es algo demasiado importante para la trama en sí, por lo que es algo que no me parece demasiado importante resaltar; mientras que en el otro caso, es algo fundamental para el personaje porque le condiciona muchísimo a la hora de desenvolverse en sociedad.

    Sobre orientaciones sexuales no tengo mucho que decir, ya publiqué una entrada entera para eso. Simplemente que un personaje debe crearse y luego añadir su orientación y no crear un estereotipo de una orientación concreta.

    Nos leemos!

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    1. La verdad es que sí, son temas complejos y controvertidos, tanto de tratar como de escribir sobre ellos. Yo creo que la clave está en la naturalidad: mostrarlo todo sin caer en el tópico, dar hincapié de forma necesaria o llevar la diferencia hasta la caricatura.

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  8. Con mi libro tengo un pequeño dilema. Siempre me ba gustado eso de que las transformaciones mágicas te den un indicio de a quienes esconden (creo que no soy el único que vio que Sirius Black tenía el cabello igual a su forma de animago y que Colagusano parecía un hombre-rata) y he decidido aplicar eso a mi novela. Allí ciertos aspectos de las criaturas mágicas se ven cuando están disfrazados en su forma humana, incluyendo el color de piel. Allí CREO que tengo una justificación para enfatizar la apariencia de los personajes. Es como las marcas de brujo de Magnus Bane en Cazadores de Sombras. Es un recordatorio de que es una criatura sobrenatural bajo una piel humana. Además, tengo la costumbre (tal vez recogida de leer fanfics) que, para no repetir todo el rato el nombre de un personaje hago referencia a su aparato. Si no quiero decir este nombre (o creo que, al menos por este párrafo, ya está muy repetido) lo cambió a "el rubio" o por su ocupación o su raza (mágica). Y por último, estoy haciendo un personaje bisexual. No creo que tenga problemas con saltarme el tópico porque al principio no lo imaginé ni siquiera como alguien interesado físicamente en los demás, pero ahora me parece un poco exagerado ya que él es una «representación universal de los pecados» del cristianismo, por eso lo hice LGTB, y ahora no lo siento natural. Tal vez sea porque, en el camino hacia volverlo LGTB lo imaginé como un heterosexual sin inhibiciones respecto al sexo ¿Qué opinas de lo.que dije y qué crees que debería hacer?

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    1. Como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes:

      1. Sobre la forma intuida: Si tú crees que ese elemento es necesario para tu historia, evidentemente sí, debes definírselo al lector al escribir y recordarlo de tanto en tanto para que no lo olvide.

      2. Sobre el uso de epítetos: Es bueno para dar fluidez al texto no usar de continuo el nombre de tus personajes y sustituirlo por algún apelativo. En este caso, es mejor utilizar referencias a su profesión, aficiones o especie que decir "el gay" o "el negro" (porque tú nunca dirías "el blanco" en una novela). Decir "el médico" o "el joven de las gafas" es políticamente más correcto e igual de útil.

      Ahora bien: no te pases usando epítetos o al lector se le olvidará el nombre de tu personaje. Mejor haz una lista con dos o tres para cada personaje y alterna entre esos.

      3. Sobre la bisexualidad: Yo creo que la sexualidad de un personaje debe fluir del mismo modo que el color de pelo o el sexo biológico. Debe ser parte de un personaje (o debe irse decantando hacia una u otra identidad sexual), porque intentar introducirlo de otra forma quedará forzado.

      En tu caso, es coherente que quieras hacer un personaje bisexual, pues crees que como encarnación de los pecados, esta suerte de demonio u anticristo no se ha decantado por una u otra sexualidad (en cualquier caso, tal vez pansexual sería la identidad más abierta, pues la bisexualidad se limitada a dos identidades sexuales mientras que la pansexualidad es un concepto mucho menos cerrado).

      Mi recomendación es que dejes hablar al personaje antes de forzarlo a tomar una identidad sexual que no encaje con él. De todos modos, te recomiendo dar una vuelta por el blog de Rocío Vega para poder hablar sobre identidad sexual sin caer en el tópico y el prejuicio, puede que te ayude a esclarecer los gustos de tu personaje (http://www.rociovega.es/)

      ¡Nos leemos! ^^

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    2. Ya he estado ahí. Tiene ideas un tanto interesantes sobre la sexualidad en la literatura. A lo mejor lo vea.

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