Baraja de microrelatos 1


Porque no siempre hay que escribir a lo grande...

Como los que me seguís en Twitter habréis podido comprobar, últimamente subo bastantes fragmentos de historias y microrelatos para vuestro disfrute.

Tras pensarlo un poco, he llegado a la conclusión de que no sería justo que solo aquellos que me siguen en redes pudieran disfrutarlos, así que he decidido sacar adelante una iniciativa llamada Baraja de Microrelatos.


¿Por qué ese nombre?

Bueno, me hace gracia concebir a los relatos que escribo como cartas de una baraja, fragmentos de un todo (que en este caso sería la imaginación).

Con una periodicidad no establecida iré subiendo al blog algunos (o todos) aquellos pequeños relatos que comparto por las redes, sobretodo en Twitter, para que también mis lectores podáis disfrutarlos.

Así pues, aquí va primer cuarteto de relatos de la baraja: microrelatos inspirados en conversaciones con terceros. Espero que los disfrutéis mucho ^^


1. Las lágrimas de Davinia


Una lágrima corrió por las mejillas de Davinia cuando el agente de policía le mostró la foto del cuerpo de su antiguo prometido -el que la abandonó- descuartizado y casi irreconocible. 
-Qué lastima... -sollozó cubriéndose parte del rostro con una mano. 
"Qué lástima que no lo hice antes" pensó.

2. Con el arma que me mató


André acababa de meterse en la bañera cuando la puerta de la habitación se abrió con un gruñido. 
Su rostro perdió el color al reconocer a la figura, completamente desnuda, que avanzaba hacia él. Tenía una extraña cicatriz a la altura del pecho, y su boca se curvaba en una adorable sonrisa. 
Cuando apenas dos metros los separaban, la mujer desnuda alzó el brazo derecho, sosteniendo la pistola ante la horrorizada mirada de André. Ensanchó su sonrisa. 
-No sabes lo bien que sienta empuñar el arma con la que te mataron -dijo, apretando el gatillo.

3. Sin pagar el alquiler


La joven se despertó a la mañana siguiente empapada de sudor. Se sentía agotada, incapaz de ponerse en pie. 
Sus cansados ojos pasearon por la habitación hasta posarse en una sospechosa marca sobre la alfombra.
Azufre y cenizas. 
La mujer frunció el ceño. Ese cabrón había vuelto a pasar la noche en su casa. 
-Y sin pagar el alquiler... -masculló.

4. Libre e indomable


La mujer lloraba, en pie junto a la tumba. La tierra, aún fresca, se le pegaba en la suela de las botas y las iba calando poco a poco. 
Pero nada de eso le importaba: él había muerto. Ahí estaba la lápida, fría y reluciente, para dar fe de ello. 
Suspiró. Se enjugó las lágrimas con la manga de su camisa y echó un último vistazo a la tumba. Luego echó a andar.  
Por fin, después de tanto años, volvía a ser libre e indomable.



Y hasta aquí los microrelatos de esta tanda. Como siempre, podéis compartirlos y comentarlos, ambos gestos se agradecen mucho.

Ah, y si queréis proponer temas o frases para próximos microrelatos, estaré encantada de utilizarlos como motor creativo.

¡Nos leemos! ^^

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