Lo que el escritor puede aprender de Supernatural


Porque hasta viendo series puede uno aprender...

Tal y como anuncié hace unos días, hoy se os viene encima un post que apela a la nostalgia y que, espero, os resultará muy útil para mejorar como escritores.

¿Y qué mejor forma de aprender a escribir que usando de referencia una serie de éxito que, a mi criterio, no está envejeciendo nada mal?

Sí, sé lo que estáis pensando. ¿Otra entrada como la de Rune Factory para justificar el rato que pasas procrastinando, Alister?

Pues sí, para qué mentir. Me gusta usar el blog para justificar mis pecados y ahorrarme la visita al confesor, porque eso de las iglesias me hace echar humo... Si entendéis por dónde voy.

Bueno, queridos lectores. Dejémonos de rodeos y vayamos directamente a desgranar los motivos del éxito de Supernatural y lo que de él podemos aprender los juntaletras.



Para quien haya vivido en una cabaña los últimos años, sepa que Supernatural es una serie cuya primera emisión tuvo lugar en 2005 y que aún dura, pues cuenta con más de diez temporadas y casi tantos fans como Harry Potter.

Así que, como comprenderéis, desvelar detalles de las distintas temporadas ya no cuenta como spoiler, cielitos míos. Ahorraos las quejas <3

La premisa de la serie es tan sencilla que con la introducción misma me basta para explicarla:

El lema de capullo Dean Winchester y co.

Vamos, dos hermanos recorriendo los Estados Unidos con un Impala más viejo que la dentadura de vuestro abuelo y cargándose por el camino a toda criatura no-humana (potencialmente peligrosa) que se encuentran.

Parece una trama tan simple como genial el resultado. Cada episodio, un monstruo. En cada temporada un final boss más cabrón que el anterior. Y entre medias de todo este percal un par de líos familiares, amorosos... etc.

Sin embargo, este argumento por sí solo no basta para haber conseguido un público tan numeroso y fiel. Por estos mismos esquemas se mueven otras muchas series que no han gozado de semejante éxito.

Pero es que como Supernatural no hay otra. Tiene algo que la hace única y distinta de otras series con pretensiones de revelación (y no voy a dar títulos...).

Se podría pensar que es por la BS, por el protagonismo indiscutible del segundo coche que más amo en el mundo, por la proporción de cervezas abiertas en un solo capítulo. O por los actores mismamente.

Aquí lo tenéis: Impala, cerveza y a los Winchester

Pero no: ninguno de estos motivos basta para arrastrar a millones de personas episodio tras episodio en una serie que no es anime. Las causas del éxito se hallan en otra parte, amados lectores...


1. Dos héroes... Sin comentarios


Los protagonistas de esta serie son, como mencioné hace unos párrafos, dos hermanos huérfanos de padre y madre que van por el mundo en un coche más caro de mantener que sus ocupantes.

Hasta aquí todo muy normal.

Sí, muy normal salvo por el hecho de que el hermano pequeño, el pobre Sam, querría estar en cualquier parte menos en ese coche cazando monstruos. Y el hermano mayor, Dean, tiene más traumas y problemas interiorizados que alcohol en las venas.

Además, el concepto de moralidad y principios cívicos es algo de lo que carecen ambos. Tienen un innato talento para pasarse la ley por el forro de los cojones y para tragarse sus propias palabras si es necesario.

¿Es eso algo ilegal, peligroso y blasfemo? ¡No sufras! Seguro que Sam y Dean ya lo han probado con anterioridad y la han liado parda.

Si el padre es el del centro, imaginad cómo son los vástagos

Falsifican papeles, entran de forma ilegal en edificios públicos, sustraen bienes a terceros, practican el allanamiento de morada sistemático... Y destruyen familias allí por donde pasan.

No es que vayan por el mal camino, es que estos muchachos no conocen más camino que el que lleva directo a las entrañas del puto Infierno.

Más que héroes, los Winchester son una calamidad con forma humana que te hace plantearte si no será menos peligroso estar lejos de ellos que a su lado.

Y por si eso no os basta, tienen escaso problema con anteponer sus deseos personales al bienestar del resto de la humanidad: provocarán un cataclismo de magnitudes bíblicas detrás de otro si así consiguen lo que desean.

Con héroes así por protagonistas, estamos más que apañados...

Ahora que os los he presentado, imaginad lo bueno que podría ser para una novela estar conducida por unos protagonistas tan humanos como llenos de matices y contradicciones.

Efectivamente: dejar de usar héroes maniqueos que son el adalid de toda virtud es una idea tan buena como divertida de poner en práctica. La moral dudosa es el nuevo tractor amarillo, mis lectores.

Ah sí, que casi se me olvida mencionarlo: la relación entre este par de hermanos ha hecho especular a más de un fan y estimulado la imaginación de varios artistas. 

No sé si generar fanfics y dibujos subidos de tono es el objetivo de vuestras novelas, pero bueno, visto está que con personajes de estas características ocurre, así que si os motiva ese tipo de fandom, con los Winchester os vais a hinchar.



2. Personajes más grises que el humo


Porque la doble moral y los puntos oscuros no son solo un atributo de los Winchester: salvo la encantadora Charlie, todos en esa maldita serie tienen uno (o varios) rincones oscuros en su alma.

Cegados por la ambición, el deseo de obrar el bien, de proteger a otros... Los personajes acaban mostrando sus más terribles facetas, para dolor y fascinación del público.

Incluso los personajes en apariencia más inocentes y llenos de buenos sentimientos pueden acabar cometiendo las más horribles atrocidades en pro de un bien superior.

Sí, también Castiel tiene oscuridad tras esos ojos tiernos

Es tan frustrante y doloroso para el resto de personajes como para el propio espectador, que contempla cómo se produce la mutación de ese dulce querubín en un hijo de puta de manual.

Jugar con los matices puede ser tan interesante en una serie de televisión como en una novela. El describir los cambios morales de un personajes que se ciega con un objetivo que no le llevará a ninguna parte produce sensaciones muy intensas en el lector y lo hace empatizar.

Pero lo más inteligente es utilizar este recurso de forma bidireccional: no solo los "buenos" se pueden corromper, también los villanos deben verse arrastrados a actuar en el bando correcto en algunas circunstancias.

Uno de los encantos que Supernatural tiene para mí es esa capacidad de forjar extrañas alianzas entre personajes que, de buenas a primeras, jamás trabajarían juntos.

Capullo Dean y el vampiro Benny

Lograr eso en una novela es complejo, pero por el resultado merece mucho la pena intentarlo, ya que puede llegar a dar muchísimo juego y a construir escenas tan complejas como inesperadas. 

Así que no tengas miedo de empujar a tus personajes a conocer extrañas facetas de sí mismos que los lleven a cooperar con quien menos esperan.


3. Un antagonista que lo vale... a veces


Hay quienes señalan que la calidad de un héroe se mide en base a la calidad del antagonista al que se enfrenta: un enemigo de mierda da al traste con una buena historia.

Bueno, eso en Supernatural no ocurre; entre otras cosas porque los Winchester cambian de antagonista en cada temporada y a veces tienes tres o cuatro simultáneamente.

Sin embargo, no voy a dedicar ni unas líneas a hablar de estos enemigos, pues carecen de fondo suficiente como para divergir en carácter los unos de los otros: su función es hacer de objetivo a derribar para los protagonistas.

Crear villanos de este tipo puede estar muy bien siempre y cuando exista un antagonista competente, al margen de estos malhechores, que represente un obstáculo continuo para los héroes de la historia.


¿A que tiene carita de ser un cielo de hombre? ^^

En esta serie, por suerte, hay uno. Los Winchester tienen que vérselas desde sus primeras temporadas con un personaje tan carismático como irritante que no cesa de ponerles trabas en el camino.

Hablamos del actual Rey del Infierno, Crowley. El amigo es un demonio que desearía más que nada en el mundo erradicar a los hermanitos de la faz de la tierra para que dejen de entrometerse en sus malévolos planes.

Crowley es una espina en el costado para sus enemigos por la irritante capacidad que tiene de salir bien librado (que no indemne) de las peores situaciones. Ya se sabe que las malas semillas crían flores inmortales... Es casi imposible de vencer y eso es lo que lo hace tan adorable.

Pero la genialidad de esta personaje resido no solo en su capacidad de interponerse entre los protagonistas y su objetivo, sino en la posibilidad de convertirse en aliado potencial de los mismos cuando es requerido.

Son este tipo de villanos versátiles y poco dignos de confianza con los que los héroes se ven forzados a tratar los que pueden dar mucho juego, tanto en una serie como en una novela.


Sin comentarios sobre este colegue con malas compañías

Ahora bien, el peligro de crear a un antagonista con estos parámetros es que fácilmente puede acabar convertido en una caricatura de su propia maldad por el hecho de desarrollar algún tipo de afecto por los héroes con los que ha colaborado.

O peor aún: caer en el pecado capital de cualquier villano y soltar la frase mística de "yo solo quiero ser amado"... u_u



4. Si algo puede salir mal, saldrá peor


Y no, no estamos hablando del buen ojo que tiene Sam a la hora de irse al catre con las mujeres. Eso es aún más grave que lo que pensaba exponer en este punto, porque el muchacho está más gafado en el amor que Tyrion Lannister.

No es que el chico obre a mala fe, si la pobre criaturita no tiene esa capacidad. Lo que pasa es que salir con él es un riesgo, como jugar con fuego: te acabarás quemando.

Por eso suele decirse que cuidado con quien le da amor a Sam, porque seguramente es una persona horrible. Si es que es una persona, claro XD

"Claro que soy de fiar, amor. ¿Quieres beber algo?"

Pero no nos desviemos del tema, que aquí hemos venido a hablar de catastrofismo, la tónica habitual de la serie: cuando algo parece marchar se torcerá estrepitosamente.

El objeto que iba a salvar el día se convierte en una amenaza potencial para quien lo use. El aliado de toda la temporada resulta ser un hideputa de manual. Aquella pobre persona a la que despreciaste se convierte en pieza clave para evitar el Apocalipsis.

Podría dar tantos ejemplos como episodios tiene la serie, porque cada cosa que tocan los Winchester se acaba convirtiendo en una amenaza potencial incluso para ellos mismos.

Este hecho crea una maravillosa sensación de angustia en el espectador, que contempla impotente cómo dos jóvenes atentan impunemente contra las leyes del universo para situarnos a todos en un punto de no retorno.

El Apocalipsis, desatado por los Winchester

Que cuando todo parece estar a punto de resolverse la situación empeore drásticamente por una minucia es un truco muy interesante para crear tensión en una novela.

Y lo jodido es que los cabrones son reincidentes: el mundo ha estado en peligro más veces por culpa de los Winchester que por acción de los seres sobrenaturales a los que deberían dar caza (no follarse, Sam).

Sabiendo esto, resultaría inevitable que hasta el más valiente se echara a temblar cada vez que adquieren una nueva reliquia ese par de enormes necios inmorales.

Este atentado a la tranquilidad del espectador es lo que lo mantiene enganchado a la serie, para ver cómo salen del brete en el que se han metido los ocurrentes hermanitos. Y eso es lo que tú, escritor, debes implementar en tu obra: procura que el lector no se relaje o se aburrirá.



5. La progresión


¿Sabéis qué es lo más fascinante de los videojuegos? Pues entre otras muchas cosas, la progresión basada en el dominio de nuevas técnicas de juego que, a la larga se convierten en imprescindibles para avanzar.

Algo similar ocurre en Supernatural, donde los protagonistas van aprendiendo progresivamente nuevas técnicas que asimilan y convierten en rutinarias. 

Cuando eso sucede, aparece un nuevo reto les obliga a aprender (y no siempre a las buenas) una estrategia distinta e incorporarla al arsenal. De esta manera el espectador nunca llega a cansarse de ver más de lo mismo.


Hermoso Colt... Cuánto lo detesto

Tanto da que la innovación sea un arma, un nuevo tipo de exorcismo, un conjuro... La cuestión es que el cambio irrumpe por necesidad en sus vidas, pero eso no significa que vayan a dominar el nuevo arte desde el minuto cero.

De hecho, lo atractivo de Supernatural es que a los personajes les cuesta sudor y lágrimas aprender cada nueva técnica, llegando a pagar un precio muy alto en algunas ocasiones... Nunca es fácil.


Un cuchillo MUY caro de dominar

Es importante que añadas esta progresión en tu novela para no convertir la trama en algo lineal y repetitivo. Si no planteas nuevos retos que fuercen a los personajes a cambiar, si no creas conflicto, el lector terminará por aburrirse de la comodidad de tus personajes.

Hay que jugar fuerte y sacudir periódicamente la apacible vida de nuestros personajes si de verdad queremos que nuestra novela valga la pena: sin conflicto no hay historia.



Podría dedicar muchas más líneas a esta serie y lo mucho que puede aprender un escritor sobre ella, pero eso comportaría daros mucho la brasa y perder minutos para seguir viendo capítulos, así que lo dejaré aquí.

Espero que, al margen de causar nostalgia, el post os haya servido para coger ideas y enfocar vuestras novelas de manera que resulten atractivas y adictivas para el lector.

¡Nos leemos! ^^

4 comentarios:

  1. Estoy sorprendida y tremendamente enamorada de esta entrada.
    No solo has sacado jugo de una de mis series preferidas de siempre, sino que además le has dado utilidad como consejos para escritores, por no hablar de lo amena y divertida que se me ha hecho con la BSO incorporada.
    Un trabajo excelente y una entrada de 10, un beso
    Lena

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    1. Celebro que haya sido un post de tu gusto ^^

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  2. ¡Hola! Amo esta serie, siempre la he considerado muy rica porque los escritores y productores no tienen miedo a arriesgarse. Con tramas bíblicas, mitologicas y hasta el fandom. Y el hecho de que nunca hayan tenido miedo de burlarse de ellos mismos —como cuando salió el Evangelio Winchester— y ellos veian el fandom del Wincest, o la Convención de Supernatural a la que fueron los Winchester.

    Otra cosa que me gusta es que hasta los 'buenos' pueden ser malos, que hasta han fingido su muerte porque la policía los perseguía. O Sam sin alma, Sam demonio, Sam Lucifer, Deán demonio. El hecho de cambiarse de bando no es problema y me parece una maravilla esto. Sin contar los universos alternos en los que han estado que han enriquecido mucho su trama, incluso algunas paradojas bien usadas.

    Lo mejor es la falta de estereotipos, como los Ángeles, que uno siempre tuvo la visión de bondad y algunos son peores que los demonios. Insisto en que lo grandioso de la serie es que no tienen miedo a arriesgarse, por más loca, descabellada o ridícula que sea la idea, son capaces de armarlo y adaptarlo para que vaya al tono con la serie. Me parece una maravilla y creo que hay que aprovecharlo mucho a la hora de escribir.

    Me encantó la entrada.

    ¡Un abrazo!

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    1. ¡Wow, cuánto entusiasmo!

      Y sobretodo, cuántos detalles que no he mencionado en el post por no hacerlo eterno. Muchas gracias por el comentario =)

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