Escribir terror es cosa de cobardes


Porque hay que ser muy cobarde para escribir terror...

Título provocador el de esta entrada, parece. Provocador e imprudente, pues hay que ser muy insensato para ir a incordiar a personas capaces de describir con tanta exactitud las muerte más angustiosas y atroces.

Bueno, ahora que cuento con vuestra atención, y antes de que un grupo enfurecido de escritores de terror me asesine, permitid que os explique el por qué de tan inusual título para un post de un blog de fantasía.

Mi vida como lectora me ha hecho percatarme de algo un tanto contradictorio: las personas cobardes tienen talento natural para escribir terror.

No es que nazcan convertidos en un nuevo Stephen King, ni mucho menos, puesto todo talento debe ejercitarse para alcanzar la perfección. Simplemente tienen predisposición a narrar escenas terroríficas con mayor facilidad.

¿Cuál es la causa de esta aparente contradicción?



La verdad es que no creo que este fenómeno sea unicausal, aunque claro, aquí hablo desde mi experiencia personal y de personas cercanas a mí, lo que voy a decir a continuación no es una verdad universal, solo un punto de vista.


1. La experiencia inspira


Un escritor de terror debe saber acojonar a los lectores con sus palabras (para aprender cómo hacerlo, os recomiendo dar un paseo por el blog de Excentrya).

Esta tarea puede resultar algo más sencilla a una persona que con facilidad tiembla de miedo, pues basándose en su experiencia, es capaz de describir escenas que hacen palidecer al más valiente.

"¿Y dices que a ti no te da miedo la aspiradora?"

Si una persona es inmune al terror, le costará más esfuerzo dar con algo que, a su criterio, resulte terrorífico para sus lectores, pues su margen de tolerancia al miedo es mayor, y por lo tanto, para que él sienta temor debe indagar más profundamente, desechando escenas que a otros ya nos resultarían aterradoras.

Además, sentir miedo te ayuda a describir con mayor realismo las reacciones de los personajes de tus historias, pues sabes (o al menos intuyes), qué tipo de reacción tendrías tú estando en esa situación, haciendo que su angustia y su miedo se transmitan al lector.


2. El escritor cataliza


Cuando eres un cobarde de manual, resulta terapéutico escribir e informarte sobre aquello a lo que temes como método de controlar tus fobias.

En mi caso particular, sé más sobre escualos de lo que sería recomendable para alguien ajeno a la zoología. La culpa la tiene Spielberg (de este miedo irracional, y de muchos otros que no mencionaré aquí por lo ridículos y vergonzosos que resultan).

Selacofóbicos por culpa de Spielberg, compartid este post

Al margen de acumular datos, saber sobre lo que nos pone la piel de gallina nos permite hablar de ello en nuestros textos con mayor fluidez y seguridad, dotando de realismo y verosimilitud a nuestras historias.

Y no solo eso: cuando un escritor cobarde escribe sobre uno de sus miedos, actúa como catalizador de ese temor, que queda encerrado e impregna toda la historia.

Posiblemente no acabes con tu fobia, de hecho, es muy probable que acabes teniendo pesadillas con tu propia historia, pero el resultado sin duda alguna complacerá al público, pues del mismo modo que escribir deprimido captura tu tristeza en las palabras, escribir cagado de miedo también atrapa el terror.


3. La falta de ideas no existe


Y es cuando eres un verdadero cobarde, la lista de  que te cosas acojonan es tan larga que ni escribiendo una novela al año lograrías acabarla.

Los cobardes con certificado tienen un abanico tan amplio de opciones para introducir en sus historias de terror, que estas jamás serán ni monótonas, ni parecidas.

"Añada: Podencos asesinos y arañas del polvo gigantes. Y gamusinos"

Y lo mejor de todo, es que con cada año que pasa, puedes ir ampliando esa lista, bien por ver películas que tu yo racional ya te advertía de que no visionaras, bien por leer sobre lo que no debes a altas horas de la noche.

Un escritor de terror cobarde es capaz de acojonarse hasta de una ventana que se abre... Y de transmitir generosamente esta inquietud a los incautos que abran sus novelas.



Como veis, escribir terror es una tarea propia de cobardes de manual. La idea de que los que escriben este género no se asustan de nada es un mito más extendido, que el de la vida excéntrica y lujosa del escritor.

Si no me creéis a mí, echad un vistazo a las confesiones de Lulú Von Flama y desengañaos de mitos absurdos.


¿Y vosotros, lectores? ¿Sois cobardes que escriben terror? ¿O hasta leer sobre el tema os aterra?


¡Nos leemos! ^^

3 comentarios:

  1. Me encantan los titulares sensacionalistas, pero creo que este es demasiado cierto.
    Mil gracias por la mención. La verdad es que, a veces siento que la gente piensa que quienes escribimos terror somos inmunes, pero como bien explicas, somos los que más fácilmente dejamos esas sensaciones en los textos (o eso me gusta creer a mi).

    Yo soy una cobarde de manual. Recuerdo todas las escenas que me dejaron impresionada de pequeña. Como compañera selacofóbica, recuerdo esa visita al acuario en el que un tiburón se acercó al cristal y me miró con sus ojos de bicho de la muerte. Recuerdo que intenté alejarme lo más que pude de él.

    Buenísima entrada. A ver si hay suerte y dejan de verme como una "mata personajes" y entienden que para mi es algo catártico.
    ¡Un abrazo!

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    1. Los tiburones son el Mal. Y punto.

      Ojalá este post de título provocador te ayude a dejar de parecer a ojos del mundo un ser monstruoso y frío que se divierte aterrorizando a sus personajes y acabando con sus vidas de forma cruel y retorcida =)

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  2. Títulos provocadores, los mejores (Hostia, un pareado salvaje).

    Soy, probablemente, uno de los seres más asustadizos del universo (junto a mi perro, que se asusta de sus ronquidos) y es cierto que, pese a no ser un super escritor de terror, si que he encontrado cierta facilidad y satisfacción al escribir algo de este género, sobre todo cuando tiene relación con alguna de mis fobias y miedos más oscuros.

    Por mi parte, te doy TODA la razón con lo que comentas en esta entrada, especialmente los dos primeros puntos: yo escribo terror desde mi propia experiencia asustadiza.

    Muy buena entrada, un ¡cyberabrazo!

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