Las varitas ya no se llevan: sistemas mágicos


Porque ya está bien de dar la vara con los grandes hechizos.

Si por algo se caracteriza gran parte de la literatura de fantasía es por la inclusión del uso de la magia como parte fundamental del mundo en el que transcurren las historias.

Arcanos poderes, criaturas mitológicas y hechizos plagados de luz y grandes efectos sonoros. Todo eso está muy bien, pero lo hemos visto tantas veces que las bolas de fuego y los báculos de puntas resplandecientes ya no impresionan a casi nadie.

Lo siento, amigos. Las varitas ya han quedado obsoletas. Y salvo que queráis ofrecer a vuestros lectores más de lo mismo, ha llegado el momento de renovar el concepto "magia" en nuestras historias.

Con el fin de haceros la transición más sencilla, aquí os dejo unas cuantas opciones para implementar sistemas mágicos que aún no se han sobreexplotado. ¡A disfrutarlas! ^^



1. El menospreciado poder de las hierbas

La sopa de ajo con romero es una receta tan antigua como eficaz para mejorar la digestión y la salud. Del mismo modo que una infusión de manzanilla es muy buena para limpiar heridas infecciosas. Si sabemos que las plantas poseen tantos beneficios, ¿por qué las desterramos de la fantasía?


Miren qué belleza

No es que en las novelas desaparezca la masa forestal, ni que el ser carnívoro se convierta en norma (que también), sino que el delicado arte del cultivo de las hierbas medicinales se convierte en un arte menor, una pseudo-magia de poca monta.

Quienes usan las hierbas (mujeres en su mayoría, qué cosas...) son considerados intentos de mago cuyas artes no llegan ni a la punta de las botas del hechicero más miserable del lugar en el que sea que vivan. 

De hecho, en algunos casos hasta son vistos como gentes ignorantes y supersticiosas que los practicantes de la Magia (así, con mayúsculas) no dudan en mirar por encima del hombro y menospreciar mientras se pasean con sus pomposas capas bordadas en oro  puro.


¿En serio no os llaman estas cosas?

Y en los casos en los que saber sobre el uso de las plantas se considera una digna rama de los estudios mágicos, esta suele ser una mariana o la asignatura fácil y mundana en la que despuntan las chicas aplicadas y los niños tímidos.

¿A nadie se le ha ocurrido utilizar el potencial de las plantas para crear hechizos? ¿No hay atractivo en dotar de vida y domesticar a una planta carnívora.

Como decían los mineros, mis apreciados lectores, aquí hay filón para varios años. Explotadlo.



2. In silva veritas

La verdad está en el vino. Y también está en los bosques, en los mares y en los entornos naturales. Las culturas orientales creen en la sacralidad de los entornos vírgenes, y para los escritores africanos no hay mejor escenario para unir este mundo con otros plano de existencia.

Siendo así, sorprende que se inventen nuevas substancias dotadas de magia (mithril, por ejemplo) en lugar de utilizar aquellas que la naturaleza nos brinda en todo su esplendor.


Tabla de los metales alománticos (Nacidos de la Bruma)

Casos como la alomancia de Sanderson constituyen una excepción en la norma que dice que aquello que presenta características mágicas es porque ha sido imbuido por causa de una influencia externa, habitualmente los poderes de un ser mágico o de un hechicero.

Sin embargo, aplicando esta lógica estamos dejando perder una oportunidad de oro. ¿Sabéis el volumen de materiales que uno puede hallar en estado natural? No hace falta ni salir del campo de las piedras preciosas para crear un sistema consistente.

Y si ese no os convence, ¿por qué no atribuir a cada tipo de madera unas características especiales? O a las clases de arenas y arcillas, por ejemplo. Original es, eso no podéis negarlo.



3. La fuerza de las palabras

Últimamente se ve mucho en las historias de fantasía cómo es el nombre verdadero de las cosas lo que otorga a los magos poder sobre las mismas. Nombra al objeto, al animal o a la persona y esta obedecerá.

Esta es una de las grandes contribuciones de la magnífica Ursula K. Le Guin al género fantástico (y el resto, copias de un sistema que no solo funciona bien, sino que es complejo, realista y racional).

Cuando Le Guin, recientemente fallecida, ideó el sistema de nombres, lo hizo con el fin de dotar a su sistema mágico de unas normas de uso: la magia del nombre tiene peligros. No puedes ir nombrando alegremente las cosas o te cargarás el mundo. Y tampoco es aconsejable ir dando tu nombre a las personas, no sea que les de por controlar tu voluntad.


Equilibro ante todo

Sin embargo, los nombres como fuerza mágica se han usado ya tantas veces (Skulduggery Pleasant, El Nombre del Viento... etc.) que ya no tienen olor a novedad. Y también es necesario innovar.

¿Sabéis qué se parece mucho al uso de las palabras? Correcto. Los encantamientos y las fórmulas mágicas.

A los occidentales parece que nos da un poco de alergia usar hechizos. Nos parece una niñería. Por eso en la ficción se los rehuye (o se escriben en una lengua mágica, hecha por los odiosos orejones elfos en muchos casos).

Por el contrario, en Oriente se creé mucho en la fuerza de los sortilegios. Su mitología usa con frecuencia invocaciones orales para desatar o controlar fuerzas, sean estas naturales o sobrenaturales.

Personalmente, los hechizos orales me gustan. Dan poder al lenguaje, que es la magia que dominamos los escritores. Y además, eliminan las barreras de clase. Conociendo las palabras y su poder, cualquiera puede hacer uso de ellas.



4. Chispas personales

El caso contrario consiste en restringir el uso de la magia a aquellas personas que tienen predisposición natural para usarla, bien porque tengan poderes por sí mismos (magias solares), bien porque sean capaces de canalizar la energía mágica de otras fuentes (magias lunares).

Habitualmente, quienes usan la magia en las novelas de fantasía son personas con poderes de nacimiento o adquiridos (accidentalmente o por transmisión). Y eso está bien, restringe un gran poder y limita su uso. Pero tal vez toca darle otra vuelta de tuerca para innovar un poquito.

Quienes están en posesión de aptitudes mágicas, lo que suelen hacer es desarrollar su talento a base de aprender hechizos o haciendo brotar rayos de sus manos. El poseer poderes mágicos les permite controlar energías, pero rara vez proyectan su propia magia.


Con este ejemplo se entiende fijo ^^

Imaginemos la magia como una firma. Cada mago tiene la suya, que funciona de forma distinta a la de los demás. Usarla consume energía vital al usuario, pues está realizando un esfuerzo al extraer la magia de su propio organismo, no canalizando una energía infinita.

Esto es lo que en otras culturas se conoce como poder espiritual. Y al igual que hacía Goku, puede proyectarse hacia fuera y controlarse a base de mucho entrenamiento y esfuerzo. Es como cualquier disciplina atlética.

No hay varitas, no hay palabras mágicas y no hay fuerza infinita. La limitación depende de cada hechicero y eso puede dar mucho juego en una novela. Sobre todo si quedas agotado justo cuando aparece el final boss.



5. Sellos y otros objetos cotidianos

Otro tipo de magia desprestigiada en las novelas junto con el poder de las hierbas es la magia de las runas, los sellos y las cartas.

Considerados meros juegos de manos o un arte menor dentro de la magia, que solo permite "adivinar" el futuro, estas técnicas suelen dejarse de lado en la construcción de sistemas mágicos por causa de la limitación que poseen. Al parecer, resultan demasiado específicos.


A mí los sellos o exorcismos japoneses me pueden

Sin embargo, yo creo que cualquiera de estos objetos puede reinventarse. Por ejemplo, elaborar un sistema de tiradas rúnicas para invocar espíritus o seres de otros planos (aquí el azar jugaría un papel muy interesante, daría inestabilidad a la magia).

Otra técnica sería el uso de sigilos o sellos para llamar a ciertas fuerzas naturales o para retener a dichos poderes y usarlos en beneficio del mago en cuestión.

Y por último, el uso de las cartas como fuente de poder, sea para liberar a criaturas de otro plano o para desatar a las fuerzas elementales de la naturaleza. Pero eso, me temo, se ha usado bastante en series de animación ^^'




Creo que vamos a dejarlo aquí. Con todo esto, considero que tenéis bastantes herramientas para ir construyendo sistemas mágicos innovadores que hagan las delicias de vuestro lectores.

Así que no os robo un minuto más, venga. Id a probar qué os sale y ya volveréis más tarde a compartir el resultado en los comentarios.


¡Nos leemos! ^^

5 comentarios:

  1. En mis novelas, las plantas tienen tanto poder que a la gente les da miedo hasta talar un árbol

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    1. ¿Cuales son tus novelas? Por cierto, la idea de extrapolar el hecho de dar poder a algo tan cotidiano como las plantas, había entre otras cosas que la gente le tuviese miedo a los herboristas, los ermitaños y cazadores ¿La profesión de Taladores, existiría? ¿Cómo sería la arquitectura si le tenemos tanta reverencia a los árboles? ¿De piedra? ¿En cuevas?

      Me gustó mucho !Mucho! este artículo. :D

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    2. Las ideas que planteas son muy originales, así que te animo a dar respuesta a las preguntas que has planteado escribiendo un relato.

      Respecto a mis novelas, puedes encontrarlas todas en la pestaña "About" de la barra superior ^^

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    3. En mi caso, son una colección que estoy terminando de corregir antes de mandar a editorial. Son: Leyendas de Khrívaly.
      Los herboristas, chamanes y druidas se consideran profesiones valiosas pero sólo para aquellos que tengan valor suficiente. Los leñadores (O taladores) son escasos, ya que, por cada árbol que derriban, mueren cinco de ellos. También se puede pedir ayuda a una raza cambiaformas que le canta a los árboles para que éstos les den madera, armas o armaduras. Ser un cazador requiere ser alguien muy talentoso, ya que hay muchas criaturas capaces de devorarte con facilidad al cobijo de la vegetación. La arquitectura es normalmente de piedra, reforzada con troncos de cocoteros muertos. Por supuesto, prefieren vivir en cuevas naturales de volcanes antes que vivir en un bosque.

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  2. En mi novela la magia es una combinación de biológica (proviene de uno mismo pero puede ser recuperada con el elemento que dominen) y magia de palabras para ciertas técnicas, pero siempre me ha preocupado el hecho de que estas interrumpan la fluidez del combate al cortar la narración con un diálogo cada vez que quieran recitar un hechizo. En mi caso la solución fue hacer que estas técnicas solo se usaran cuando el enemigo está débil y sin capacidad de contraatacarlo, además al ser un escena "tranquila" no se siente tan interrumpida la narración en comparación a durante el fragor de la batalla.

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