Personajes femeninos y topicazos molestos


Porque a veces se les olvida que no son arquetipos...

Aunque la naturaleza tuvo la genialidad de hacerme nacer miope, lo cierto es que tengo un talento natural para visualizar topicazos absurdos y molestos en los libros.

No creo que exista ni un solo personaje que esté libre de ellos: del villano al héroe, todos han sido víctimas del delicado arte de ser construidos en base a estúpidas concepciones de la realidad.

Sin embargo, indistintamente del rol que ocupen en la narración, son los personajes femeninos sobre quienes recae la mayor parte de estos tópicos infumables.

No albergo a comprender el motivo de tales acciones ni el objetivo que persiguen quienes las ponen en práctica. Lo que sí tengo claro es que a nivel personal me pone de un mal humor indescriptible toparme con ellas.

Con el objetivo de evitar que semejantes aberraciones parasiten a vuestros personajes femeninos he elaborado una lista de topicazos sobre los personajes que odio ver reflejados en las novelas:


1. El Anillo Único


"Será que no te enteras... 
Que me sirven todas pa' una vez
pero solo una para todas las vidas
que aún me quedan"

Estos versos que veis arriba pertenecen a Mosquetera, canción del cantautor Rafa Pons, y sirven para ilustrar el primero de los muchos fenómenos de los que los personajes femeninos son víctimas.

Conocido como Síndrome del Anillo Único, esta dolencia se caracteriza por la consideración de que el personaje femenino de turno es un ser único, diferente al resto de integrantes del sexo femenino.


"Moza, eres lo más único y diferente que jamás he visto"

Semejante afirmación, a parte de ser una memez mayúscula debido a que, entre las virtudes de la individualidad se halla la de hacernos únicos a todos, indistintamente del sexo, lo único que pone de manifiesto es un deseo de excluir al personaje del colectivo al que pertenece.

Muestra como algo positivo no la individualidad, sino la diferencia en base al rechazo: el personaje es alguien en la medida en que se separa de "las otras"Y eso cuando existen las otras y la pobre mujer no es un personaje Pitufina...

Lo siento, pero si queréis remarcar lo maravillosa que es esa mujer sobre la que escribís, hacerlo en base a negarle su identidad como mujer es una idea de mierda.

¡Ojo cuidao!

Estoy hablando de la pertenencia al género femenino, no de los roles de género preestablecidos, la renuncia de los cuales no implica que dejes de ser hombre o mujer. De eso hablaremos en el punto 2.



2. Función Vital






El vídeo con el que empezamos este segundo punto pertenece a la película infantil Cigüeñas, un film de tan escaso valor argumental que ni me detendré en exponerlo, pues con esos dos minutos nos bastan.

Al parecer, cuando algunos autores diseñan a sus mujeres, las programan de serie como a animales irracionales e instintivos, cuya identidad individual vive supeditada a sus conductas primarias.

Un planteamiento como este, además de suponer un atentado a la evolución y el desarrollo de la racionalidad humana, solo consigue crear a personajes-objeto con una personalidad sujeta a sus funciones vitales.

Según da a entender este fragmento de animación, no importa en qué lugar o época viva una mujer, pues en todas ellas el instinto de protección de los cachorros se antepondrá a su propia individualidad.


Bonito como concepto, no como ley

Miren señores, los roles biológicos como base de nuestro yo humano carecen de sentido y fundamento: la maternidad es una decisión, no una obligación

De modo que absténganse de construir a sus personajes amparados en el mantra universal de que todas las mujeres son madres en potencia, sobretodo porque si viven con esa concepción del mundo, se van a llevar más de un disgusto.

Y no. La tontunada esa de que "Oh, es una sociedad medieval y..." como excusa para relegar a un personaje femenino al parto y la maternidad ya no es válida, sobretodo porque ustedes escriben ficción. 

Y aún si la historia estuviera ambientada en nuestro pasado histórico, la realidad femenina no tiene por qué ajustarse al discurso de los moralistas. Eso sería como pensar que todos los europeos eran antaño católicos porque se imprimían muchas Bíblias.



3. Eso es trabajo para un hombre de verdad


"¿Cómo puede llevar uniforme una flor?"

Recuperamos el cancionero de Rafa Pons, en este caso con La Mosso d'Esquadra, una bella canción que pretende ser romántica pero que desprestigia al sujeto (o objeto) destinatario del amor en los primeros acordes.

En esta simple pregunta ya aparecen dos de los más manidos topicazos que los personajes femeninos se ven obligados a sufrir de continuo: una belleza despampanante y que su capacidad laboral se tome a guasa.

Indistintamente del género que leamos, el personaje femenino es siempre bello como un ángel bajado directamente del cielo. Suave de rostro, de gestos y de voz...

Y claro está. Siendo tan hermosa una mujer, ¿cómo se supone que se la van a tomar en serio cuando le de por trabajar de algo considerado rudo o viril?


¿Le dices tú a Angua que no puede ser guardia?

Según esta lógica, si el personaje no es una mujer ruda y masculinizada, no podrá ejercer de herrera o de guardia sin que el resto del elenco cuestione su profesionalidad o directamente se ría de sus capacidades.

Y eso cuando no se tratan de justificar las aptitudes de la muchacha (tras una pelea tabernaria) en base a un referente masculino o varios: mi mentor, mis cinco hermanos, mi tío el herrero... etc.

Vamos, solo puedes ser una guerrera si renuncias al canon femenino o te sometes al tutelaje de un varón, no se puede ser guapa y capaz de poseer aptitudes innatas para actividades tradicionalmente masculinas.



4. Yo no sé conducir ni andar


"Ya sabes que yo te llevo
al cielo que tú me pidas"

Sí, recuperamos Mosquetera para hablar de otra molesta costumbre que algunos autores se empeñan en seguir llevando a cabo.

Y antes de que alguno lo sugiera, he de decir que no, a mi el autor de estas canciones no me paga por hablar de ellas, simplemente al escucharlas las vi muy ilustrativas y por eso las cito de ejemplo.

Hace muchas décadas que dejó de ser caballeroso conducir a otros seres humanos a un lugar o a otros, como si estuviesen privados de la capacidad de desplazarse.

Este mal congénito que poco a poco estamos desterrando de nuestra sociedad pervive aún en la literatura, donde en muchas ocasiones, un personaje femenino es llevado a un lado y a otro como un títere por otros personajes (masculinos).

Y no me refiero al hecho de que se presten a hacerle de chófer porque no sepa conducir, me refiero al acto de "voy a llevarte a..." sin siquiera consultar al personaje sobre su capacidad de ir o no a los sitios. No hablemos ya de su voluntad para hacerlo.


"Te llevo al castillo y me la suda si quieres o no"

Esta actitud resulta especialmente insultante en contextos románticos heterosexuales, donde el hombre "lleva" a la mujer a un sitio u otro. Os pondré unas frases de ejemplo:


A) María, vamos a pasear al bosque.

B) María, te llevo a pasear al bosque.


Como puede verse, en la frase A, el personaje es considerado agente, pues realizará por sí mismo la acción de ir al bosque. En cambio, en la frase B, el personaje actúa como sujeto pasivo que será llevado al bosque.

El fin es el mismo, pero los matices ponen de manifiesto que en la opción B nuestro personaje es un mero objeto incapaz que el otro personaje desplazará a su antojo.

Aunque claro, hay que entenderlo: este tópico se fundamenta en la arcaica creencia de que una mujer no puede andar sola sin exponerse a ser atacada.

Sin embargo, esta construcción acaba derivando en contradicciones tan divertidas como la que aparece en Sorgina:

Cuando la protagonista llega a un pueblo, lo hace en compañía de Aker. Los habitantes del municipio están contentos de ver que la mujer viaja acompañada, porque claro, una mujer sola por los caminos...

Y a pesar de esta mentalidad, esas buenas gentes no tienen problema alguno en arrojar a esta pobre chica a los caminos para que se ocupe de los monstruos ella solita.


Viendo esto, ¿de verdad vale la pena construir una sociedad con estos bellos y contradictorios valores morales? Es más, ¿qué demonios aporta un personaje que no se rebele a la idea de ser llevado de un lado para otro?

Lo siento mucho, pero la época de la Princesa Peach y la falta de iniciativa y capacidad femeninas ya pasaron a la historia.



6. Deshonra sobre tu vaca


"Lo sé bien, 

no seré jamás
una esposa más.
Una buena hija..."

Las canciones de Mulán pueden llegar a ser muy ilustrativas del tópico generalizado con el que cerraremos este post: el modelo como forma de vida.

Seguro que todos recordaréis, si habéis visto la película, que la protagonista es preparada minuciosamente para cumplir con su obligación como mujer, casarse.

En una animada canción vemos cómo la chica es transformada en efigie de lo que debe ser una buena esposa, aún cuando está claro que no está cómoda en ese rol y que tiene otras muchas aptitudes que la sociedad no le reconocerá porque no son propias de su sexo (y por ende, innecesarias en una mujer).

De hecho, en esta misma película vemos qué tipo de mujer es a la que los soldados pretenden conquistar cuando regresen a casa tras la guerra (otra vez mujeres como objeto... Parece un puto western).

Y claro, cuando Mulán no se ajusta a este paradigma sufre y se siente infeliz y fracasada, pues no ha logrado el que se supone es su objetivo en la vida: no será una esposa como las demás.


"¡Ay, Antonio Miguel! ¡Que no se casará la niña!" EL DRAMA

Señoras y señores: aquí tenemos el primer tópico de la contradicción. El personaje femenino que es elogiado en apartado uno por "no ser como las demás", ahora es tachado de fracaso por no ajustarse al modelo.


Así es: los autores defienden la individualidad de su personaje hasta que llega a cierta edad o momento de su vida (conoce a su pareja), a partir de ese punto debe renunciar a quién es para convertirse en quien se espera que sea.

Esto es muy feo de leer, pero aún más feo queda como mensaje en una novela... Y lamentablemente parece muy frecuente, sobretodo en secuelas y segundas partes basadas en los hijos de los protagonistas. ¿Verdad Rowling?




Estos casos son solo unos pocos de los muchos tópicos que un lector puede encontrar en personajes femeninos de diversos géneros, no solo en novelas de fantasía.

Así pues, antes de despedirme os invito a reflexionar sobre este hecho y a compartir vuestras conclusiones en los comentarios. ¿Por qué los personajes femeninos son tópicos con patas?

Como siempre, si creéis que he olvidado mencionar algún otro garrafal estereotipo, también agradeceré de todo corazón que me lo señaléis. Pensad que hablando, nos enriquecemos y aprendemos todos.


¡Nos leemos! ^^


4 comentarios:

  1. En novelas ambientadas en mundos fantásticos creo que ya toca ir desprendiéndose de todos esos lastres. Como se ha dicho en muchas ocasiones, se está inventando un mundo, así que se está inventando una sociedad, aunque se asemeje a alguna existente en algún momento de nuestra historia. Una de las cosas que me gusta del cuerpo de marines del Imperio de Malaz es, precisamente, que haya tanto hombres como mujeres.

    Veo más dificultad a la hora de manejarse en una ambientación histórica-maravillosa (no digo exclusivamente novela histórica porque creo que aquí se hace más referencia a la novela de fantasía). En encontrar un equilibrio entre ser fiel al contexto social histórico tradicionalmente heteropatriarcal, y no caer en este tipo de tópicos que mencionas.

    Por eso creo que aquí la investigación es crucial. Para no caer tampoco en los tópicos manidos que se dan por supuestos sobre las distintas épocas históricas. Si ponemos la Edad Media como ejemplo, intentar ir más allá del mundo medieval idealizado que nos mostró el romanticismo decimonónico. Estudiar a las mujeres que ostentaron el poder, como las reinas Urraca de León y Castilla o Leonor de Aquitania, y ver si solo imitaron el rol masculino o si se atrevieron a hacer política de otra manera; o descubrir eruditas del más alto nivel como Hildegarda von Bingen, mujeres que asistieron a centros de estudios superiores junto a los varones, como Trotula de Salerno (que es posible que también llegase a impartir clases), o mujeres del carácter de la juglaresa María Balteira.

    O, simplemente, adentrarse en el verdadero día a día de las mujeres de cualquier clase social y explotar las posibilidades. Y, aunque lo que nos interese sea la excepción, no caer, precisamente, en esos tópicos (como al final ocurre en Mulan). Ahora se sabe que hubo mujeres que, aunque no ejercían el poder, lograron éxitos políticos y diplomáticos mediando entre sus hijos, maridos y hermanos, sin tener que imitar el rol masculino de imposición por la fuerza. O que las mujeres que acompañaban a los cruzados a Tierra Santa también empuñaban las armas, fuese cual fuese su condición (y parece que destacaban como ballesteras, según fuentes árabes). Pero claro, lleva su trabajo el no caer en la típica tópica "película holiwoodense".

    De todos modos, si ya en el Libro de Buen Amor se nos presenta a las serranas, mujeres independientes que ejercen su trabajo como vaqueras, que no son uno ni dos "ejemplares", sino que hay una serie de mujeres dedicadas a eso, que viven solas pero tienen relaciones cuando quieren con los hombres que pasan, que son más fuertes que ellos, los llevan a sus espaldas, los apedrean o, incluso, los violan... Y todo esto sin que les deje de gustar cosas más sofisticadas como recibir regalos de cintas o joyas. Si el Arcipreste de Hita creó estos personajes ya en el siglo XIV, ¿qué no vamos a poder escribir nosotros en la actualidad?

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  2. Nos cuesta mucho despegarnos de esos conceptos, incluso si nos consideramos a favor de la igualdad de género. He reconocido al menos uno de esos tópicos en mis personajes, voy a revisarlos. Me llevo el enlace, voy a recomendarlo.
    ¡Saludos!

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  3. Hola, me ha gustado tu entrada. Es cierto que existen muchísmos tópicos en la creación de personajes femeninos. Creo que aun queda mucho camino para que la sociedad consiga verlos. Me he leído cantidad de novelas en las que él, poderoso, guapo y perfecto, se enamora de una chica de lo más corriente que no hace otra cosa más que enamorarse y convertirse en dependiente. Y entonces no existe más mundo que ella. No me canso de repetir que me gusta Juego de Tronos porque las mujeres son fuertes (excepto Sansa, pero bueno, es la excepción). El resto no tienen mucho interés en el romance ni en las apariencias sociales.
    El mundo va cambiando, pero poco a poco. Espero que la historia de la Cenicienta vaya siendo cosa del pasado.
    Un saludo.

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  4. Esta entrada es demasiado importante. Creo que a todas (digo todas porque necesito que las mujeres dejemos de poner estereotipos vomitivos sobre nosotras) necesitamos leer un poco de esto a la hora de pensar en nuestras personajes femeninas. Y de paso, a todo personaje que se lo tilde de "femenino". Sin ir muy lejos en ejemplos, Dorian de Dragon Age Inquisition. A ver, a ver... ¿quisieron poner un poco de diversidad sexual pero basada en la misma caca de siempre? Gracias, pero mejor no. Es lo mismo de lo que hablás acá: Dorian sin hablar, su aspecto entero grita "soy bien puto". Arruinan a un personaje de esa forma. ¿No podría haber sido Cullen, Toro de Hierro o quizás Solas? Pongamos un vigotito francés, un lunarcillo por aquí y formas amaneradas. Faltemosle el respeto a los jugadores. Porque, retomando el tópíco, es eso mismo lo que nos hacen como lectoras en general al crear ese tipo de personajes. Parecen sacados de una fábrica. "La chica del grupo". Esa que era la mejor guerrera de todo su reino, pero llega el prota y se vuelve tan ridículamente débil que la tienen que rescatar cada dos capítulos.
    No sé si conocés el test de Bechdel, pero creo que este artículo tiene ese tipo de línea.
    Más allá de los estereotípos de géneros que hagan, considero que es una falta total de imaginación e imposibilidad por parte de quien escribe en crear un personaje realista, osea, que parezca una persona. Más allá de que obviamente todo forma parte de un mismo discurso que no es fortuito y está implícito en nuestras sociedades desde hace siglos.
    Como sea, muy buena entrada, amigo. Dejo de divagar.
    Saludos.

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