La figura femenina en el western


Cómo meterse en un berenjenal para erradicar un campo de nabos...

Estimados lectores, lo que se os viene encima ahora va a ser una larga reflexión sobre un tema árido (porque hay mucho desierto en él), así que os recomiendo ir a buscar alguna bebida refrescante.

Vamos a reflexionar sobre el género western, y la posición que la mujer ha tenido en él, tanto como protagonista, como en el papel de espectadora y autora. ¿Denso eh?

Bueno, si no te gustan las reflexiones siempre puedes echarle un ojo a mis relatos. Y tranquilo, nadie va a dispararte por la espalda mientras te marchas (creo).

Para los que decidáis quedaros, vamos al lío:


El otro día estaba hablando relajadamente con Víctor Blanco, al que muchos conoceréis por ser editor de Ronin Literario y por escribir en su blog sobre cómo aprender a escribir leyendo.

Entre otros muchos temas, y a raíz de mi reciente lectura (y preparación previa) de Historia de un Revólver, comenzamos a hablar sobre el papel de la mujer en el género western.

A modo de introducción al tema, os he transcrito parte de la conversación que mantuvimos y las reflexiones a las que llegamos:


Víctor- Soy un apasionado del Oeste, pero tengo muy claro que es un género que no invita a la participación de las mujeres como creadoras. Los propios personajes femeninos están bastante constreñidos, de un lado, por el contexto histórico, y del otro por la tradición machista, o incluso me atrevería a decir que misógina, de los que han cultivado este género. Quizá sirva de excusa para esto la sociedad de la época y su mentalidad retrógrada. 

Aunque esto sea así, no debemos olvidar que el western, aunque se cimente en una realidad histórica, es ficción. Por ejemplo, conocemos la realidad racial del Oeste americano, pero eso no ha impedido que Tarantino esté recuperando el papel del afroamericano en este tipo de cine.

Pero estos ejemplos vienen de antiguo. También Giulio Questi se hizo eco del racismo en su violentísima cinta “Oro maldito” en 1967, presentando como villano no al forajido, sino al aldeano, al habitante medio del Oeste, y retratando con toda crudeza su salvajismo contra el mexicano, el indio, aún el foráneo a la inmediata realidad de su poblado.

La Historia siempre tiene la voz de los que la escriben y la Historia del siglo XIX en Estados Unidos es la historia de la supremacía del varón blanco, anglosajón y protestante, en la lucha por una identidad nacional. Para aprender más sobre esto, ver el manual ya clásico de la historiadora valenciana Aurora Bosch. 

El Oeste es por tanto el retrato de una sociedad racista y machista, y no creo que nadie se sorprenda de esta máxima a estas alturas. Pero eso no tiene por qué ser una excusa para seguir perpetuando ese modelo a nivel creadores de historias de ficción.

Alister- Es un ambiente hostil para todo aquel que no sea un varón heterosexual blanco...

V- Quizá, por lo que llevamos visto de western y con notables aunque contadas excepciones, en el género western se alcance la máxima expresión de la mujer como sujeto pasivo. Un tipo de personaje femenino que solo está para ser violado, como objeto de deseo o como excusa para hacer avanzar al protagonista (varón) en su trama.

A- El modelo es el de "la mujer en la caravana", el equivalente a "la mujer en el frigorífico" que tanto se sigue viendo en las novelas y en el cine.

VSí, precisamente yo parto de esa escena para mi relato en Historia de un revólver: una mujer esperando a una caravana y un hombre que se baja a ayudarla con su equipaje. Al verlo, ella le dice “Si necesitara tu ayuda, te la habría pedido”.

Lo que quiero mostrar en el relato es esa moral victoriana, consistente en tratar a la mujer como un ser débil e indefenso, y cómo un personaje femenino puede desenvolverse en esas condiciones. No puedes cambiar esa sociedad, pero se dan muchas oportunidades para jugar con eso. Al fin y al cabo, ese es el mayor reto de la literatura de género, el saber moverse entre tradición e innovación.

ASe hace difícil de imaginar. Estamos muy acostumbrados a ver, gracias al cine, a las mujeres en el Oeste como agentes pasivos y víctimas. Si dices mujer y oeste todo el mundo visualiza a la “mujer de moral distraída” que sirve en el salón, o a la joven esposa que viaja con su marido en caravana por un interminable desierto, como si no existiese otro papel.

Son mujeres que se tumban a esperar: se tumban a esperar a ser violadas, matadas, secuestradas, agredidas, salvadas o tomadas por el héroe o el villano. No las vemos nunca arma en mano, y cuando eso ocurre, apenas es una caricatura temblorosa: ¡Tiene más miedo ella del revólver que el tipo al que amenaza con él!

VOs aseguro que en Historia de un revólver tenéis dos excepciones a esa norma. Sin embargo, la participación femenina en nuestro concurso ha sido tirando a baja, 2 relatos de un total de 27. No obstante, ambos destacaban en cuanto a calidad.


He de confesar que esos datos me dejaron helada. ¿Solo dos mujeres? Tras eso, seguimos hablando un poco sobre cuál podría ser la causa de tan baja participación, sin llegar a ninguna conclusión clara.

Continué dando vueltas al tema durante unos días, y finalmente me decidí a compartir los que, a mi criterio, son los factores que causan este rechazo de las mujeres al western.



1. Me faltan referentes



Como ya se ha señalado, en el western la participación femenina es casi un accidente eventual. Existen películas clásicas de este género en las cuales no aparece ni una sola mujer, como si los aguerridos pistoleros naciesen de los árboles o algo parecido.


Su madre es la única mujer mencionada en El bueno, el feo y el malo

No estamos hablando de protagonismo siquiera, sino de su aparición como secundarios, como extras... ¿Cómo se va a sentir a gusto una mujer cuando no encuentra ni a un solo personaje de su sexo?

Sí, puede identificarse con un personaje masculino y disfrutar de una peli clásica, ya estamos muy acostumbradas a hacerlo, pero eso no solventa el problema de la no-presencia femenina en el western.

Por suerte, no en todas las obras del género la mujer es un ser mitológico. Pero su aparición, más que arreglar el problema de la representatividad, lo agrava.



2. Me siento encorsetada


La mujer en el western tiene dos papeles a destacar: la esposa y la prostituta. De hecho, y siendo terriblemente generalistas, en La Diligencia tendríamos el abanico completo de personajes femeninos clásicos del western.

Cuando la mujer aparece, lo hace como fiel esposa que se ocupa del hogar, y que muchas veces es víctima de los terribles actos del malhechor, pudiendo ser secuestrada, violada e incluso asesinada u golpeada.


El elenco de La Diligencia con sus dos personajes femeninos

Por otro lado, cuando la mujer aparece sin la compañía de un varón que la cuide y proteja (porque ella sola no puede, claro está), suele ser una joven de moral distraída, una prostituta de vida licenciosa a la que la comunidad desprecia y rechaza abiertamente.

También la chica del burdel puede ser víctima de la violencia del villano de turno, sobretodo si se trata del interés romántico del protagonista, pero también puede ser un simple adorno apoyada junto al hombro de un varón.

Y ante esta situación, ¿cómo va a sentirse a gusto una espectadora?

No solo no hay gran diversidad de papeles, queramos pensar que por el buscar pureza histórica, sino que la escasa variedad que se presenta, suele ser la cara de la misma moneda: la mujer es objeto pasivo y blanco de deseo y violencia de todo tipo.

Por suerte, nuevas películas del género están intentando cambiar la situación. Por citar un ejemplo tenemos La venganza de Jane, un western del 2016 que, sin ser brillante, regala al espectador más de un momento de iniciativa femenina.


Natalie Portman en La venganza de Jane

El personaje de Jane, protagonista del film, no se sienta a esperar a que le solucionen la vida: sí, va a buscar ayuda, pero no tiene inconveniente en disparar cuando es preciso, y he de reconocer que las escenas finales fueron bastante de mi gusto.

Con todo, ni siquiera esta cinta carece del tono machista propio del género, y a pesar de que dar el papel principal a una mujer ya es una gran mejora, el personaje de Jane no solo es vista como carne de mercado por los malhechores, sino que además es considerada propiedad por parte de su prometido. Supongamos que es por mantener una mentalidad acorde con la época.



3. No está hecho para mí


Y a esta conclusión es la que llegan infinidad de mujeres respecto al género: apenas tienen referentes, y estos rara vez son personajes con un carisma propio, sino cromos intercambiables cuya ausencia o sustitución, muy posiblemente, no supondrían alterar en absoluto la trama de muchos westerns.

Hay excepciones, claro: Daisy Domergue, asesina creada por Tarantino en Los odiosos ocho, los tiene bien cuadrados y brilla por sí misma (y no, no entraré en la polémica sobre si el trato que recibe en el film es o no misógino).


Jennifer Jason le dio una de las miradas más frías del cine

Pero esto no es lo usual, y es que el western ha sido desde siempre hecho por y para hombres (heterosexuales y blancos). Si no me creéis prestad atención a la siguiente pregunta, que además fue tema de conversa después de la presentación de Historia de un revólver: ¿cuántas directoras de western conocéis?

Ya os adelanto la respuesta: ninguna. 

No hay mujeres que hagan western, ni escrito ni filmado. Esto explica las bajas cifras de participación femenina en el concurso de Ronin Literario de las que hablaba Víctor, y la poca predisposición al género que muchas representantes del género femenino muestran.

Sirvo yo misma de ejemplo: no me atreví a participar en el concurso porque consideraba al western algo ajeno, remoto y fuera de mi campo. No sentía ningún interés por él, ni escrito ni en formato cinematográfico.

Y sin embargo, en cuestión de un par de meses he logrado, no solo sentirme a gusto viendo pelis del género, sino también analizándolo y leyendo al respecto (aunque para mí. cualquier desierto que aparece sigue siendo Murcia).


Murcia... digoo... paisaje de Red Dead Redemption

Eso quiere decir que el western no se nos resiste, que las mujeres estamos tan capacitadas como los hombres para disfrutarlo, y en el formato que sea además, que conozco a más de una que disfruta a horas intempestivas jugando a Red Dead Redemption ^^'

Si os apetece comentarlo, Luray Neri y Rocío Vega estarán encantadas de hablar con vosotros sobre el juego (que además, tiene una BS maravillosa).




¿Entonces por qué se produce tan poco western femenino?

La pregunta inquieta, pero la respuesta pone los pelos de punta. Al parecer, estimados lectores, se trata de una barrera de mentalidad: tenemos tan claro que el western es un género de hombres que no hace falta ni vallarlo para que las mujeres no entren.

Mayoritariamente, las mujeres consideran que este género no es apto para su gusto, que es demasiado masculino y que, culturalmente, es chocante que les guste.

Podéis hacer la prueba: comentad que os encanta Clint Eastwood en el papel de Rubio delante de un grupo de conocidos (no amigos íntimos) y veréis la cara de sorpresa y el comentario: "ah, ¿pero es que tú ves esas pelis?".

No parece estar normalizado que nos agrade, por lo tanto, mucho más extraordinario resultaría que nos dedicásemos a escribir sobre él. Además, "¿Cómo va una mujer a hacer un buen western? Si a ellas solo les gusta el romance...".


Que le cite no quita que Sentencia sea un cabroncete...

Mujeres del mundo, ante este comentario marcaos un Sentencia Style y golpead al cretino que os dijo eso al ritmo de alguna canción que os guste hasta quedar satisfechas, porque nosotras ya no somos Jill (la única mujer del elenco de Hasta que llegó su hora), y si se propasan un poco, no hacemos "como si no nos diéramos cuenta" ¬¬

Una mujer puede escribir lo que le salga de los ovarios, y no debe sentirse coartada porque el género hasta ahora haya sido un campo de nabos. Es más, creo que ya es hora de cargarnos esa veda.

Que sí, que el western de los sesenta fue 100% masculino, que ha sido un género misógino que nos ha retratado como a floreros con tocado. Pero también Tolkien tenía una idea angelical de las mujeres y eso no ha impedido romper moldes a muchas autoras de fantasía.

Si os gusta el western, escribid el vuestro (y quien dice escribir, dice crear guiones para cortos y pelis). Y si a los falosensibles no les gusta, que no se lo lean. Existen muchas otras personas en el mundo que estarán dispuesta a leerlo y disfrutarlo.

Estan surgiendo nuevos westerns de muy buena calidad, como la obra de mi autora apadrinada, Cris Miguel, La extraña tienda de Río Rojo, que supone una reinvención del género con toques sobrenaturales.

Nuestra obligación, estimados lectores, es superar a nuestros antepasados y adaptar a nuestra realidad aquello que nos gusta: la fantasía clásica agoniza, y el western de mediados del siglo XX también.

Es cosa nuestra resucitarlo a nuestra manera, o condenarlo al olvido para siempre. Yo no sé vosotros, pero a mí me gusta más la primera opción...

¡Nos leemos! ^^

5 comentarios:

  1. Muy interesante, creo que podría aplicarse, con variantes, al cine de acción ¿no? Soy muy fan de las películas de acción estilo Die Hard, Lethal Weapon, etc.

    Personalmente, el western no me llama demasiado; no tanto por los motivos que mencionás, que son totalmente razonables, sino porque me resulta infernalmente aburrido XD El único que me tomé la molestia de mirar fue Cowboys vs. Aliens, y fue solo porque la premisa me pareció tan loca que sentí que la tenía que mirar sí o sí. Un poco como Sharknado, pero con más glamour hollywoodense :P

    ¡Saludos!

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    1. Ni que sea por las bandas sonoras, deberías darle una oportunidad al género (a veces es hasta animado) ^^'

      Lo cierto es que sí, esta reflexión bien podría aplicarse a otros géneros tradicionalmente considerados masculinos, en los que (espero) poco a poco se irá desterrando el falocentrismo.

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  2. Estoy teniendo algunos problemas con los comentarios, si veis que el vuestro no aparece reenviadlo, por favor.

    Gracias y perdón por las molestias u_u

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  3. Yo no sé mucho de western (de hecho por loq ue veo Alister ya me has superado de calle) pero para mi un clasicote referente del género es Valor de Ley, tanto la de los 60? como el remake de los hermanos Cohen. Y mas allá de lo que me guste como peli, creo que, sin ser feminista, presenta una coprotagonista femenina que pese a solo tener 14 años negocia, viaja, pelea, y tiene una determinación y valor enormes.... y pone a raya a un John Wayne/Jeff Bridges bastante duro y gruñón. Seguro que contiene muchos fallos, pero creo que al ser una peli referente puede ser inspiradora para varias autoras

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  4. Interesante artículo.
    El western se me antoja, en mi caso particular, como un género paradójico. Me fascina la ambientación, pero las historias me llegan menos, salvo honrosas excepciones (parte del Spaghetti). Y creo que es en parte por esa falta de personajes femeninos interesantes.

    Particularmente, sí escribo western, aunque siempre con toque fantástico (steam o weird), pero empecé a hacerlo precisamente como reto; meter personajes femeninos fuertes en un género donde las pelis con prota femenina ( y con papel fuera de los tópicos) se cuentan casi con los dedos de la mano. La experiencia me gustó, y le acabé pillando gusto al género como autora xd, pero sigo sin cogerle pulso como lectora, salvo a cosas que se salen de la "norma" clásica.

    Si sirve de algo para el estudio sobre la participación en el concurso de Historia de un revólver. En mi caso no llegué a mandar nada en parte porque me veo un poco como pez fuera del agua cuando no juego con componentes fantásticos en mis historias y andaba algo pillada de tiempo con otros proyectos.

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