Arte en los mundos de fantasía


Porque cada cultura tiene el suyo...

Por fin, tras muchos meses de silencio, volvemos al asombroso mundo del Worldbuilding. Sé que lo echabais de menos, así que no os cortéis: llorad de alegría.

¡Eh! ¡Pero no todavía, demonios!

Esperad al menos a haber disfrutado del post de hoy, dedicado a lo más sublime que existe: el arte en todas sus vertientes y cómo presentarlo en los mundos de fantasía.


A parte del lenguaje y la racionalidad (que no todos tienen), el arte ha sido siempre una atribución inherente al ser humano desde que este se bajó de los árboles. Los homínidos, rota la barrera de la subsistencia, se han esmerado por rodearse de todo tipo de manifestaciones artísticas: pintura, música escultura...

Sin embargo, un elemento tan destacado de las culturas humanas suele pasarse por alto en la mayoría de las obras de fantasía, que se limitan a equiparar los movimientos artísticos de las sociedades que presentan a los del momento histórico real en el que supuestamente se inspiran.

Ejemplo: en Canción de Hielo y Fuego abundan los vitrales y las esculturas, elementos muy presentes en el gótico europeo.

Los vitrales del salón del trono representan a los Siete (HBO)

Martin no define corrientes artísticas ni arquitectónicas propias en ninguna de las culturas que aparecen en sus novelas. Se limita a tomar prestados los estilos históricos y a incorporar los motivos propios de dichas culturas.

Sin embargo, en muchas ocasiones los autores ni siquiera se toman la molestia de describir estos estilos prestados, tal vez por el miedo a caer en descripciones interminables, y se conforman con señalar los objetos con simpleza y sin dar demasiados detalles: cuadro, figura...

El lector, por el contexto, interpreta a qué estilo puede pertenecer la pieza y la imagina en base a ese canon, lo que nos conduce al tópico y a las descripciones manidas. ¿Desde cuándo todas las estatuas son de mármol blanco?

Con el objetivo de evitar que el sopor y la falta de originalidad aniden en vuestras novelas, aquí os dejo unas sugerencias para aliñar la inevitable e imprescindible incorporación de obras de arte a vuestras historias.


1. Nueva línea de diseño


Esta es la opción para principiantes o para jugadores de modo fácil: incorporar un elemento nuevo a una corriente artística que ya existe.

Se trata de dar personalidad y presentar como novedoso algo que ya existe. Vamos, lo que en el mundo del cine se conoce como hacer un remake y cobrar dos veces por lo mismo. Sí, dicho así suena oscuro y sucio, pero recordad que escribir es el arte de jugar con la mente del lector.

Ejemplo: En la costa de Azulia se estilan las vajillas de cerámica, reconocibles por las tradicionales vetas doradas que decoran el esmalte, negro.

Azul... Azul como yo te quiero...

La cerámica esmaltada es típica en la costa mediterránea, sobretodo la cerámica azul en el litoral valenciano. Aquí incorporamos un nuevo diseño y lo atribuimos a nuestro propio universo.

Lo que yo decía: un remake del arte tradicional.



2. Yo a Boston y tú a California



Otro truco rápido consiste en combinar los elementos culturales típicos de dos pueblos existentes para crear un estilo único y original.

¿Imagináis un imperio romano arabizado donde, en lugar de esculturas apolíneas, se tallasen letras y motivos vegetales? ¿O acaso un pueblo vikingo que bordara motivos geométricos en sus vestimentas?

Las combinaciones son infinitas y todas ellas muy interesantes y originales. Una estrategia perfecta para convertir los modelos artísticos de nuestros pueblos en algo completamente nuevo y cautivador.

Soldados cruzados con kimono... Yo lo veo

El único inconveniente es que, dependiendo de qué elementos incorporemos, deberemos dotar a estas poblaciones de los materiales que precisan para elaborarlos, cosa que no siempre es fácil en todos los tipos de clima.

Pero que nadie se suicide, que también tengo pensada un par de soluciones a esta problemática:

a) Invención de nuevos materiales: si en un territorio de clima ártico no tenemos canteras de mármol, siempre podemos inventar la piedra de hielo.

b) Comercio: podemos importar los materiales desde tierras remotas y, de paso, convertir las piezas artísticas en bienes de prestigio a precios desorbitados.



Con estas dos opciones, combinables entre sí, podréis salir bien librados a la hora de mostrar las formas de arte que cada uno de los pueblos que habéis creado ejercitan.

Pero si ninguna de estas opciones os agrada, siempre podéis crear una corriente artística desde cero. Y para eso, desgraciadamente, no hay trucos ni consejos. 

Consolaos con esto: si lo lográis, seréis los más originales de la librería, pero ya os aviso de que vais a sudar sangre.


¡Nos leemos! ^^

4 comentarios:

  1. Hola, Alister:

    Es cierto lo que dices sobre la tendencia, en el género de la fantasía, de hacer correspondencias entre corrientes artísticas que han existido en nuestro mundo y los mundos inventados. Pero es, también, lo que sucede con culturas o civilizaciones históricas, que se trasladan con algún que otro toque de maquillaje.

    Algo que creo que ocurre en la literatura de género, al menos al leer comentarios y foros, es que la gente quiere acción y se fastidia con las descripicones. Supongo que tiene que ver con la expansión de los medios audiovisuales. El cine, la tele, las fotografías de las revistas o el Google Earth ya nos muestran cómo son los monumentos, los paisajes, cuadros, muebles y adornos..., y parece redundante que alguien lo describa en su novela, no sentimos la necesidad que tenían los lectores de los siglos precedentes. El problema lo veo cuando las imágenes del cine, los videojuegos o las series preconfiguran las espectativas de los lectores. Y cuando esas espectativas contagian a los escritores. Por ejemplo, que alguien no vea necesario describir la arquitectura élfica porque se presupone que es como en las películas de El Señor de los Anillos o las ilustraciones de los juegos de rol; o, peor aún, que alguien que vio primero en la pantalla estas películas o Juego de tronos lea luego los libros y se aburra cuando se encuentra con descripciones. Pero el arte es eminentemente visual (y táctil), y en una novela entra "por los ojos" a través de las descripciones. Sin embargo, es un esfuerzo extra para el escritor y para el lector, y parece que nos vamos acostumbrando a la ley del mínimo esfuerzo.

    Muy oportuno el artículo. Me han gustado el par de consejos. Creo que un buen ejercicio es buscar fotos o ilustraciones de monumentos, edificios o esculturas de distintos estilos, reales o fantásticos, y tratar de describir lo que vemos. Que no es tan fácil, requiere manejar cierto vocabulario.

    Un saludo.

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  2. Hola!!
    Me ha parecido muy útil esta entrada sobre el worldbuilding y el arte. Desde luego, el arte es algo que en las novelas de fantasía a veces pasa desapercibido o como tú muy bien explicas, simplemente se asume que el lector conoce uno "real". Me ha hecho pensar sobre mis propia obra, que tal vez necesite introducir más arte propio en los mundos que describo, así que voy a coger prestados los consejos que das.
    Un saludo :D

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    1. Me alegro que te haya sido útil. Ánimo con tu historia :)

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  3. ¡Hola! Me ha gustado mucho el artículo, aunque sólo venía a comentar que George RR Martin, aunque está claro que lo que más disfruta describiendo es la comida, tampoco se olvida del arte en Canción de Fuego y Hielo. Está muy presente en la heráldica, que es importantísima para los habitantes de los Siete Reinos, pero también en las primeras manifestaciones religiosas, en las caras grabadas en los árboles de los Primeros Hombres y en las representaciones de los Siete. También se aprecia en la arquitectura, las ciudades Libres son muy diferentes de las de los Siete Reinos, con las pirámides de Mereen y el coloso y los canales de Braavos. Las armas y las armaduras son otra forma de arte, con los cascos labrados y esmaltados, las filigranas y los bordados en las capas y pecheras. Hay arte por todas partes.

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