La responsabilidad de escribir juvenil


Porque escribir para la juventud de hoy, es educar a los adultos del futuro.

Como persona que trabaja con adolescentes, paso una notable cantidad de horas semanales conviviendo con esas alimañas inquietas. Esto, además de causarme jaquecas notables, me ha ayudado a comprender mejor a este ninguneado colectivo.

A mis apreciados estudiantes, rara vez les da por abrir un libro por ocio. "Es que leer es un coñazo, profe", fue lo que me dijo uno de ellos. Una afirmación que duele, desde luego.

Me podría haber quedado con eso y no insistir más, pero como ser un poco cotilla es uno de mis defectos, indagué sobre los libros que habían caído en sus manos y el por qué de tan mala impresión sobre la lectura.

Habían leído los booms de los últimos años: desde Crepúsculo, que ya les pillaba lejos, hasta After (además de los odiosos libros obligatorios). Pero se habían cansado de eso, estaban aburridos. "Es que todos son lo mismo...".

Por este motivo, algunos habían abandonado la lectura por placer y otros solo compraban y leían libros de sus ídolos de Blogger o Youtube, pero se fidelizaban al autor, no a la literatura, de modo que lo mismo habrían comprado discos y camisetas que novelas.

Desde hace unos años, la literatura juvenil y YA se viene convirtiendo en la apuesta segura de no pocas editoriales, que invierten en ella ingentes cantidades de euritos porque saben que van a recuperarlos con creces.

Y eso está bien, hay que invertir en los jóvenes lectores. Lo que ya no está tan bien es que esto se haga como una cochina estrategia comercial, asumiendo que cuando crezcan, esas personas dejarán de leer.

O peor aún: reducir la publicación a simples cifras y sacar a la luz cualquier mierda aberración si se tiene la seguridad de que va a ser una gallina de huevos de oro, aún si con ello se perjudica a los destinatarios de tales obras.

Como este fenómeno me tiene muy hasta los huevos (y no los de oro), mi intención hoy es eliminar una serie de creencias dañinas por si, en algún momento de vuestra vida, os da por escribir juvenil.




1. Los adolescentes no son idiotas



La mayoría de ellos, quizá, están hormonados y más dispersos que un pulpo en un garaje. Cosas de la edad del pavo... Pero eso no significa que su intelecto sea limitado, ni mucho menos.

Los adolescentes, estimados lectores, son esponjas en constante crecimiento desde los doce a los dieciocho años, dispuestas a absorber cuantos estímulos se les presenten y a aprender todo lo que su cerebro sea capaz de asimilar.

No en vano, durante estos años, según tengo entendido, es cuando acaba de fraguarse la identidad individual y los valores morales propios y ajenos (los que les son dados por la sociedad que habitan).

Más como ella y menos como él: así son en realidad

Por lo tanto, escribir para jóvenes y adolescentes debe hacer con la conciencia de que quienes van a leer tu obra, ni son impedidos mentales, ni tienen ningún problema en comprender argumentos complejos.



2. Escribir YA es "lo fácil"



¡Y una mierda!

Si asumimos de una vez que los adolescentes no son medio lelos, ¿por qué creer que escribir para un público inteligente es una tarea de niños?

El mismo tipo de personas que opinan que los adolescentes son tontos del culo, también creen que escribir teniéndoles como público potencial es coser y cantar. Total, se trata de poner cuatro o cinco tonterías en un papel.

Grupo de lectores adolescentes según el mercado y ciertas personas

Y por eso, desde luego, es un terreno propio de las mujeres escritoras, porque está claro que una criatura tan limitada como una hembra humana no puede aspirar a crear Alta Literatura, solo cositas para adolescentes y niños. Porque claro, ellas son más maternales...

Señores y señoras que tienen opiniones tan arcaicas, lamento comunicarles que es una ofensa para todos los miembros de su especie que ustedes sigan pensando de este modo. Ni los adolescentes son incapaces, ni las mujeres solo pueden escribir juvenil. Eso es un tópico dañino y como tal hay que tratarlo.

Por las razones que exponía en el punto anterior, compilar tonterías en un papel no es una forma ni correcta ni adecuada de escribir juvenil. Ni juvenil, ni nada, vamos.

Escribir es un esfuerzo, sobretodo cuando tu obra está destinada a un público tan crítico como el juvenil. Creer que son ovejas que acabarán comiéndose lo que les des es subestimar las capacidades de quienes van a pagar sus jubilaciones, ¿lo sabían?



3. Eso es lo que les gusta



Y con esta frase magistral, compilamos en los libros ñoñerías, cotilleos y universos adolescentes sin sentido donde se magnifican valores sexistas en el mejor de los casos.

Protestamos de que nuestros jóvenes crecen sin valores y lo único que hacemos es alimentar ese problema con más y más títulos que siguen la estela de esos Best Sellers que tanto reprobamos por aberrantes.

"Es lo que les gusta...".

Lo siento, pero ese argumento no es válido. Los adolescentes, igual que los adultos, no son una masa homogénea, de modo que pretender que a todos los adolescentes les gustan las historias romanticonas es una soberana memez, tan absurda como pensar que todos los adultos aman la novela realista.

Se niegan a entender nada... u_u

¿Por qué se empeñan tanto las personas en escribir sobre institutos y reinas del baile liadas con jugadores de baloncesto o béisbol? ¿Por qué miles de libros sobre elegidas fuertes que caen rendidas a los pies de un ser sobrenatural?



4. Escribir juvenil es una responsabilidad


Con nuestras obras, nos guste o no, los escritores promovemos valores. Si generamos obras mediocres carentes de valores, solo porque es lo que se lleva o lo que vende en los grandes sellos, ¿se puede saber qué pretendemos mostrar al mundo?

Los mismos que echáis pestes sobre la necedad de los jóvenes y su mal gusto literario, sois los mismos que opináis que cuatro líneas cargadas de amoríos de instituto y tópicos manidos son suficiente para contentar a esa generación de futuros lectores, promoviendo con ello esas mismas actitudes que ahora les reprocháis.

Me asombra y preocupa la facilidad con la que se desmerece esta clase de literatura y el poco esfuerzo que se pone en mejorar esto. Le hacemos un flaco favor a los jóvenes tomando estas posturas y nos causamos un perjuicio futuro a nosotros mismos y a la sociedad.

No solo perdemos lectores, sino que los convertimos en esa masa aborregada transmitiéndoles, a través de los libros que escribimos para ellos, que tienen que ser así. Les decimos que lo normal entre los adolescentes es preocuparse por ser "lo más" en el instituto, enamorarse (cis hetero casi siempre) y ser felices para siempre.

Normalizamos actitudes horrendas en los libros que luego nos escandalizan. Bueno, pues lamento decir que eso es culpa nuestra, por considerar que ESTO era adecuado para un público juvenil.

Escritor de YA condenado por promover valores horribles

Luego pasa que muchos jóvenes lectores acaban huyendo tras la primera ración de esa sopa boba hasta Tolkien, Lovecraft o cualquier otro autor considerado "para adultos". Pero ellos son una minoría. El daño a la lectura y a los valores ya lo hemos hecho...



No creo que exista edad para leer una cosa u otra, y con esto concluyo, pero ya que nos hemos esforzado por crear una literatura intermedia destinada a la juventud, lo mínimo que deberíamos hacer es velar porque esta sea de calidad y les ayude no solo a pensar, sino a pensarse y descubrirse.

Escribir juvenil es un acto de responsabilidad. No es literatura de segunda ni el equivalente a la comida basura de las letras: es una oportunidad para sacudir conciencias, crear una sociedad con valores más humanos y más próxima al amor por el auto-descubrimiento y la lectura.

¿O acaso queréis que solo se vendan libros para el 23 de abril porque "es lo que toca"?

Quiero pensar que no es así, que por suerte existen autores que escriben para un público joven que de verdad se preocupan por lo que escriben y no por dar el pelotazo con un gran sello tras conseguir millones de lecturas en Wattpad.

Escribir para los jóvenes es, como ya he repetido, una tarea de gran responsabilidad por lo que implica, aún cuando la sociedad y el mundo del marketing se empeñen en hacernos creer lo contrario. De modo que si no queréis meteros en este berenjenal... No escribáis juvenil.


¡Nos leemos! ^^

5 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Como adolescente y lectora de literatura juvenil, no puedo más que darte la razón. Siempre que me paso por la librería en busca de algún libro que me interese, desde luego el libro que escojo no es ese que tiene la misma sinopsis que todos los demás (por lo general, historia de amor entre una chica y un ser sobrenatural que suele estar en el bando opuesto).
    No tengo mucho tiempo para escribir un comentario más largo, pero quería hacerte saber que concuerdo contigo y que de hecho a mí las tramas que me gustan son las que dan vueltas y te dejan pensando.

    Un saludo!!

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    1. Cuando ocurren esas cosas en una librería, es hora de darle una oportunidad a los clásicos y a los libros que tienen ya unos añitos.

      Te dejo por aquí en enlace a la web de La Nave Invisible, allí siempre tienen grandes recomendaciones:

      https://lanaveinvisible.wordpress.com/

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  2. Me he quedado sin manos para aplaudir. Así que aplaudiré con letras: PLAS PLAS PLAS. Me encanta cómo lo resumes todo, porque yo estaría dando vueltas y vueltas y vueltas XD Pero tienes toda la razón del mundo. Yo dejé de leer juvenil porque me parecía todo igual y solo cojo unos pocos libros seleccionados que me parece que se salen del río de tinta escatológica que se lleva.

    Un besote :)

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  3. Me encantó el post. Tienes toda la razón. No entiendo que se trate a la LJ Como si no valiese la pena. De LJ hay de muchos tipos, y cabe decir que no todos los que leen LJ Son jóvenes. Así que, ¡a seguir trabajando!
    ;)

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