¿No os ha pasado nunca que hablando con una persona se os ocurren ideas geniales que normalmente no guardan ni remota relación con el tema de conversación?
Bueno, pues a mí sí me ocurre, y el otro día, hablando con mi editor (un beso, precioso) se me ocurrió un maravilloso ejercicio para mantener activa la mente y mejorar nuestra inventiva, recursos muy valiosos para los escritores.
A esta genialidad, que seguro que ya existe, la he llamado El Juego del Abecedario, y si queréis saber cómo funciona, os recomiendo coger lápiz y papel.







